África: Un diamante en bruto


Por Jorge Polanco

Durante varias décadas, el continente africano ha soportado situaciones de guerras entre países vecinos, guerras civiles, hambrunas, gobiernos autoritarios y epidemias. Aunado a esto, en el 2008, según el Banco Mundial, el 47.5% de la población del África sub-sahariana vivía con tan solo 1.5 dólares diarios. Sin embargo, a pesar de todo, países dentro del continente han sorprendido positivamente al mundo entero por su progreso. Un ejemplo de ello es que de los diez países con mayor crecimiento en la última década, seis de ellos son africanos, contando con un crecimiento económico promedio anual del 6%, creciendo a un ritmo más acelerado que Asia del este. 
Hasta hace poco el modelo económico que se estaba siguiendo en esta región no era muy diferente al colonialismo. La extracción de recursos naturales como la minería ha sido el principal destino de la inversión extranjera. Desafortunadamente, para la mayoría de los africanos, esta actividad sólo ha estado beneficiando a una selectiva élite. Países como China, Turquía, India y Brasil se han interesado lo suficiente en estas tierras como para llevar IED (Inversión Extranjera Directa) y contratar personal local. Este tipo de acciones provocaría un aumento en la infraestructura, en la calidad del capital humano y demás cuestiones que impulsarían al desarrollo africano. De los principales captadores de inversión se puede mencionar a Ghana, Sudáfrica, Congo, Etiopia, etc. Estos han llamado la atención del mundo gracias al crecimiento de su infraestructura y a la creación de instituciones que establecen condiciones necesarias para el mercado.

Las principales actividades que se planean desarrollar son la manufactura y servicios. Respecto a esta última se puede apreciar cómo en esta década se presentó un boom tecnológico, especialmente en el área de telecomunicaciones, ya que en la África sub-sahariana el uso del internet creció diez veces en diez años, lo cual representa una gran oportunidad para el desarrollo económico. 
Aunque muchos inversionistas, organizaciones y naciones ven con buenos ojos el futuro de algunos países africanos, se debe de tener en cuenta que todavía quedan muchas áreas de oportunidad, siendo de las más importantes el suministro de alimentos. La ONU estima que tan sólo el 3.5% del suelo cultivable es irrigado en África, lo cual quiere decir que realmente no se ha optimizado el uso de la tierra por lo que 2 de 3 pueblos tienen que importar los alimentos. Evidentemente una mayor inversión en el área agrícola traería más que auto sustento a los campesinos y podría propiciar a un aumento del bienestar social si se comercializan los productos de esta práctica. Pero esto tendría que esperar ya que se deben de implementar diversas reformas que permitan a microempresarios invertir en tierras, así como brindar facilidades de créditos e impuestos para que se incentive la inversión agrícola. 
Aún y con todas las adversidades internas que sufre el continente, este se ha venido proyectando como una posible opción de inversión, pero para que esto siga así se tiene que lograr la unión interna en muchos países y realizar diversas reformas para aumentar así el interés extranjero por su país. El papel que tomarán los países desarrollados no debe limitarse en donaciones o disculpas de deudas, debido a que no ha funcionado más que la IED. Hace algunas cuantas décadas nadie hubiera creído que China sería considerada la “fabrica del mundo”. Seguramente será interesante lo que vendrá en los próximos años para los africanos. 

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Fuentes: 

"Africa Rising." The Economist (2011): 15.
Banco Mundial. 25 Abril 2012 .
Curnow, Robyn and Teo Kermeliotis. CNN. 07 Febrero 2012. 25 Abril 2012 .
Guy, Sorman. La economía no miente. Buenos Aires: Sudamericana, 2008.

 

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