Mi Voto 2012 es una página en internet que intenta recabar las preferencias electorales de los cibernautas, quienes pueden meterse a votar por el candidato de su elección a través de sus cuentas de Facebook o Twitter (tiene ya más de 57 mil votos). Esta encuesta se jacta de ser una iniciativa ciudadana que no es patrocinada ni manipulada por ningún partido político (presumiblemente, a diferencia de los encuestadores tradicionales). Además, no aparece propaganda de ningún candidato ni político y sólo mexicanos pueden participar (como en mi cuenta de Facebook no aparece que soy mexicano, a mí me fue impedido hacerlo). Esto, aseguran, valida los resultados al impedir que se inyecten votos de más. De igual forma, la "tuitstar" Madre Moderna y el comediante Werevertumorro realizaron encuestas parecidas en Facebook donde participaron algo así como 2 mil personas para la primera y casi 100 mil para el segundo (en la segunda ocasión que lo hizo; ver foto). Sin embargo, aunque estas encuestas sean bien intencionadas, es un esfuerzo fútil ya que los resultados no son confiables, al no ser representativas de la población.
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| Encuesta hecha por Werevertumorro donde aparece a la cabeza AMLO y muy por detrás casi empatados JVM y EPN. Foto: tomada de la página de Facebbok de Werevertumorro. |
¿Para qué sirven las encuestas? La pregunta podrá parecer algo ingenua pero la respuesta no es tan sencilla como parece. Los estudios o encuestas muestrales (es decir de un subgrupo o muestra) no son la forma ideal de obtener información precisa. Lo "ideal" sería tener un censo o encuesta de enumeración completa. Es decir, poder conocer las preferencias de TODA la población de interés. En este caso, de todos los mexicanos que votaremos el 1º de julio. Sin embargo, los censos son muy costosos y toman tiempo, por lo que resultaría imposible monitorear periódicamente (por ejemplo, mes por mes) cómo van cambiando la preferencias electorales aún y cuando se contara con el presupuesto. Las encuestas muestrales se presentan como una alternativa práctica y relativamente barata para hacer INFERENCIAS sobre el electorado mexicano. Sin embargo, las inferencias sólo son válidas si las encuestas están bien diseñadas.
Existen varios tipos de errores que se pueden presentar al momento de levantar la encuesta. Las fuentes de error se pueden dividir en dos tipos: de observación y de no observación. Un ejemplo de los primeros es cuando el encuestado no conoce con precisión la respuesta (por quien votará) pero sólo busca contestar cualquier cosa o, bien, cuando no desea revelar la información a quien lo está entrevistando (por ejemplo, para no perder apoyo o ser mal visto si se vive en algún lugar con fuertes afiliaciones a algún partido).
El segundo tipo de error, de no observación, ocurre comúnmente en estas encuestas "alternativas". Éste puede ser de cobertura: cuando cada elemento de la población no tiene la misma probabilidad de ser seleccionado. En México, de acuerdo a Gutiérrez y Hernández en este artículo (donde argumentan lo mismo pero con otra perspectiva ligeramente distinta) sólo 35 millones de mexicanos tienen acceso a internet. Suponiendo que la proporción de candidatos a votar (mayores de 18 años registrados en el padrón electoral) es la misma que los que tienen internet, algo así como el 68% tiene cero probabilidad de participar en la encuesta.
Otro error que sesga fuertemente la encuesta es el de muestreo. En las redes sociales tendemos a seguir a personas que tienen intereses más afines a nosotros. Por lo tanto, un panista que haga una encuesta en su página de Facebook tenderá a obtener un sesgo a favor de JVM, un priista a favor de EPN y un perredista a favor de -adivinaron- AMLO (disculpa GQT pero no conozco el término ¿"nuevoaliancista"? ¿"neoaliancista"?). Esto sería parecido a levantar una encuesta en Nuevo León y querer con ella deducir las preferencias electorales de todo el país.
Un tercer factor es el de autoselección. Las personas que contestan estas encuestas es porque ellos se ofrecen de "voluntarios" para contestarla. Éstas tenderán a hacer distintas a aquéllas que no lo hacen. Por ejemplo, los indecisos estaremos subrepresentados porque somos menos propensos a querer contestar esta encuesta (o, inclusive, en algunas encuestas no aparece la opción). Para que algún resultado como éste sea válido, es necesario que el participar en él contenga cierto grado de aleatoriedad.
Por lo tanto, estos tres problemas invalidan completamente la fiabilidad de los resultados aún y cuando el tamaño de la muestra sea 10 o hasta 20 veces más grande en una red social que el de una casa encuestadora tradicional. Por lo mismo, es común ver resultados diametralmente opuestos en las redes sociales que en las casas calificadores que cuentan con estadísticos profesionales (aquellas personas dedicadas a la estadística). Por último, quiero aclarar que no estoy defendiendo a Mitofsky, Grupo Reforma o cualquier otra empresa que se dedique a levantar encuestas. No tengo pruebas ni a favor ni en contra de que estén "manipuladas". Sin embargo, lo que sí sé es que las encuestas que circulan en internet sólo nos revelan las preferencias de los seguidores de Werevertumorro o de Madre Moderna y los resultados no se pueden extrapolar para todo México.
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El autor es actualmente estudiante de la Maestría en Economía Aplicada y Análisis de Datos en la University of Essex, Inglaterra.


domingo, mayo 27, 2012
José Almaraz


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