miércoles, 1 de julio de 2015

Paquete de R para INEGI

Aunque se nota que el INEGI hace un esfuerzo por tener un sitio relativamente user-friendly, no tiene muchas opciones de integración con otros servicios que usan los mortales como yo.

Si bien los usuarios de bajo consumo usan la exportación a Excel y funciona perfecto, los usuarios de alto consumo tienen que saber programar en Java para usar el API directamente.

Para alivianar la carga a los usuarios "intermedios", hice este paquete de R para integrar unas funciones de parseo de XML y obtener directamente las llamadas al API.

Lo que hace el paquete en pocas palabras es "bajar" la información directamente del API de INEGI a un objeto en R, permitiendo al usuario integrarlo directamente en sus procesos más adelante. Para correr la estimación de un modelo, por ejemplo, ya no tenemos que entrar al BIE del INEGI, bajar un Excel y luego importar el Excel a R, sino que simplemente llamamos a la información desde R encargándose el paquete de mantener toda la información "meta" y la mayor precisión posible al convertir fechas y decimales.

Además de los datos económicos, el paquete también "habla" con el API del DENUE (Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas) que guarda millones de registros de negocios de todo el país.

El read-me con ejemplos y manual oficial están en mi cuenta de github pero aquí va un pequeño demo sobre como usar el paquete.

API de Indicadores (Económicos y Sociales)
Primero, instalamos el paquete (se requiere previamente del paquete "devtools")

library(devtools)
install_github("Eflores89/inegiR")
library(inegiR)

Vamos a necesitar tener un token de acceso que el INEGI da gratuitamente (solo te tienes que registrar en su sitio de desarrolladores, en la parte que dice "token" aquí: http://www.inegi.org.mx/desarrolladores/indicadores/apiindicadores.aspx ). Para este ejercicio pretendamos que el token es: "123abc". 

token<-"123abc"

Ahora, para bajar una serie de datos.

Las series las puedes encontrar en el INEGI en la misma liga de arriba, aunque el paquete ya tiene integradas las más comunes o útiles (a mi juzgar). Esta función es la más básica del paquete (muchas son wrappers de esta):
url<-"http://www3.inegi.org.mx/sistemas/api/indicadores/v1/Indicador/1002000001/01/es/false/xml/"
serie<-serie_inegi(url,token)

En teoría, eso es todo lo que necesitas para bajar cualquier serie, pero si buscas encontrar un cambio porcentual, también integré una función para evitar todas las transformaciones que a veces tienen poco sentido en R:

#trae cambio anual de serie mensual
CambioAnual<-YoY(serie$Valores,12)
#trae cambio anual de serie trimestral (solo cambia el parámetro de periodos)
CambioAnual<-YoY(serie$Valores,4)

Algunos wrappers integrados en el paquete nos permiten bajar y hacer las transformaciones de series más comúnes:

#Obtener la inflación inter-anual por mes en base al INPC
Inflacion<-inflacion_general(token)

#Crecimiento del PIB inter-anual
Crecimiento<-tasa_PIB(token)

#Otros índices que agregue just-for-fun, como el Indice de Precios a Estudiantes
IPE<-inflacion_estudiantes(token)

Si queremos gráficar una serie, podemos usar cualquier método ya conocido de R:

library(ggplot2)
gp<-ggplot(
  Inflacion[(length(Inflacion[,1])-12):(length(Inflacion[,1])),],
  aes(Fechas,Valores)) + 
  geom_bar(stat="identity",color="Red", fill="Dark Red") +
  labs(title="Inflación últimos 12 meses", y= "Porcentaje")

#hare un plotly interactivo
library(plotly)
py<-plotly()
py$ggplotly(gp)

Inflación últimos 12 meses



API del DENUE
Asumiendo que ya tenemos instalado el paquete, debemos obtener otro token diferente al usado en el API de indicadores, que se encuentra aquí: http://www.inegi.org.mx/desarrolladores/denue/apidenue.aspx.

La función más básica es "denue_inegi()", que trae un data.frame con 18 campos del DENUE (en la documentación se pueden ver a detalle).

Para obtener todos los negocios a 250 metros a la redonda de la Macro Plaza, en Monterrey, solamente necesitamos el token y las coordenadas del sitio:

token<-"123abc"
latitud<-"25.669194"
longitud<-"-100.309901"
NegociosMacro<-denue_inegi(latitud,longitud,token)

El default de la función es traerse todos los negocios a 250 metros a la redonda, pero podemos cambiar dos parámetros para acotar o traer otras cosas:

#Traer todos a 750 mts a la redonda
NegociosMacro_Mas<-denue_inegi(latitud,longitud,token,metros = 750)
#Traer solo "Restaurantes" a 250 mts a la redonda
NegociosMacro_Rest<-denue_inegi(latitud,longitud,token,keyword = "Restaurante")
#Traer solo "Restaurantes" a 2 kms a la redonda
NegociosMacro_RestMas<-denue_inegi(latitud,longitud,token,keyword = "Restaurante",metros=2000)

Si decides incluir el paquete productivo, recomiendo instalar siempre la versión más actual, pues probablemente esté agregando funcionalidad, especialmente de wrappers en un futuro.

Cualquier duda, sugerencia o demás, bienvenido en github a través de un issue o por mail: Eduardo@enelmargen.org.

miércoles, 24 de junio de 2015

Quemen la Bandera

Lo que, a mi juzgar, es interesante de todo el espectáculo con la bandera de la confederación en Estados Unidos es que los argumentos de los "negadores" siguen siendo tomados en cuenta como válidos.

Para los menos enterados: tras la masacre llevada a cabo en una iglesia en Charleston resurgió en Estados Unidos el debate sobre que hacer con la bandera de la confederación, usada por el sur en la guerra civil.

Muchos capitolios del Sur la siguen usando en sus postes oficiales o como parte de su bandera, con el argumento de que refrenda su identidad e independencia como estado soberano.

El tema es que otros lo ven como un símbolo racista, a fin de cabo la guerra civil fue (particularmente) sobre el derecho que el sur quería mantener de tener esclavos. ¿La guerra fue sobre derechos de estados (como dicen algunos locos)? Sí. Pero pretender que la raza no tiene algo que ver es absurdo.

Otro de los argumentos a favor de mantener la bandera es que estarían desprestigiando a sus antepasados que murieron en la guerra. Ese argumento es todavía peor: morir por una causa no significa por si mismo que vale la pena celebrar la causa.

Aceptar que desafortunadamente muchos de nuestros antepasados habrán estado del lado equivocado de la historia, no es resignarte a olvidar tus raíces, sino comprobar que haz evolucionado desde entonces.

Miles de soldados nazis y de la SS murieron en la segunda guerra mundial, pero no vez a Alemania colgando la bandera Nazi.

Alemania no olvida la historia, la siguen enseñando en escuela y hay cientos de museos dedicados al tema, pero la causa amerita estar guardada bajo la solemnidad que da un museo, en dónde se puede apreciar desde una óptica más educacional.

¿Así como un Alemán, aunque haya perdido familiares en la guerra, no tiene porque celebrar los campos de concentración, por que habría de celebrar alguien en Estados Unidos la lucha por la esclavitud?
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Opinión.

miércoles, 17 de junio de 2015

La Táctica Trump


En una época relativamente aburrida de noticias, Donald Trump logró acaparar los reflectores ayer con un anuncio ridículo y en muchas ocasiones penoso sobre sus intenciones de contender por la presidencia de Estados Unidos.

No sé si era la ausencia de acarreados, pero en los momentos aparentemente planeados para máximo impacto (“México pagará el muró”, “Quitaré Obamacare”, etc), no podía más que sentir un poco de lastima por la falta de entusiasmo. Me sentía en un show de comedia donde nadie se ríe.

A pesar de no ser nuevo frente a las cámaras, es claro que el hombre carece de un carisma político como Obama, Walker o Rubio.

¿Entonces para que contender? A mi juzgar hay 3 explicaciones, en orden ascendiente de lo que juzgo sea lo más probable;

La ingenua
Realmente cree que puede ganar. ¿Really?

El plan B
Lo acercará lo suficiente y ganará suficiente cobertura de medios como para buscar otro puesto electoral después. Gobernador de Nueva York o California no suena mal. La extensa cobertura también ayudaría a su imperio de hoteles y marca personal que, by the way, le genera cada vez más dinero.

Dividir y vencer
Pero la más probable, en mi punto de vista, es que está cubriendo su retaguardia. Pocos hombres de negocio serios (como quisiera pensar que es alguien con 9 mil millones de dólares en activos) están entusiasmados con volver a perder la presidencia ante un demócrata o peor todavía, poner a un radicalista republicano de candidato. Toda la mitología falsa detrás de eliminar la deuda o repelar Obamacare puede ser bueno para hacer campaña, pero resultarían ultimadamente en daños fuertes a la economía. Un republicano fuera del establishment (es decir, un radical), tiene el potencial de desestabilizar a la incipiente recuperación de manera importante. Una candidatura “radical” sería mala por cualquier manera de verlo: el candidato muy probablemente perdería contra Clinton (la mayoría de las personas que votan en la elección son independientes) o de lograr ganar, abriría una caja de Pandora.

La candidatura de Trump apela a los más extremos (e ignorantes) del ala radical republicana, lo que en la práctica dividiría el voto de estos. Con ese segmento cada vez más atascado de contendientes, esa división beneficia por definición al candidato del establishment: Jeb Bush.

Se dice que Trump ya tiene comités exploratorios en Iowa y New Hampshire (los dos primeros estados con votaciones), lo que sugiere que esta vez sí va enserio y que esperamos una campaña (al menos en los primeros meses) bastante interesante.

martes, 9 de junio de 2015

Apuntes post-electorales

Primero, un fragmento de un interesante libro;
“The pattern of the organisation followed the pattern established by law for election purposes. There was a ward leader, a precinct captain for each precinct, and a block leader for every square block within the precinct. The precinct captain was the first person who called on newcomers to the neighbourhood, who saw that their water was connected, gas and electricity turned on. Coal in winter, food, clothing and medical attention were all provided by the organisation to whoever was in need at no charge, and as those benefitting from such help would remember fondly, the system involved no paperwork, few delays, no stigma of the dole. […] 
All that was expected in return was gratitude expressed at the polls on election day. And to most of his people this seemed little enough to ask and perfectly proper. Many, too, were happy to be “repeaters”, those who voted “early and often” on election day. The woman who worked in the hospital laundry, as an example, started as a repeater at age eighteen, three years shy of the voting age, and enjoyed every moment. She and several others would dress up in different costumes for each new identity as they were driven from polling place to polling place in a fine, big car. […] She would vote at least four or five times before the day ended. “Oh I knew it was illegal, but I certainly never thought it was wrong”. 
[…] 
They hired and controlled the road overseers, as well as road gangs, county clerks, and other employees numbering in the hundreds. They could also determine who was awarded county contracts, and for the county road system, such as it was, there seemed a never-ending need for maintenance and repairs.”
Parece que hablamos de un partido populista, en un país tercermundista como México, pero se trata de las tácticas que usaba el Partido Demócrata en Missouri, E.U. a principios de los 1920’s, cuando comenzaba la carrera política de Harry Truman (que, con ese mismo partido y casi seguramente bajo tácticas similares, sería el Presidente de Estados Unidos algunos años después).

Escribo lo anterior para ilustrar que la política no se hace en base a ideales o moralidad, sino en base a estrategias que ganan elecciones y que permiten la “gobernabilidad”.

Resulta evidente que hoy en día ningún partido serio en Estados Unidos intentaría una campaña así y no porque sus dirigentes se han vuelto más inteligentes, limpios o moralmente superiores sino por que perderían la elección.

Gradualmente en Estados Unidos se fue forjando una transformación en la manera de votar hasta llegar a lo que alabamos hoy como “ciudadanía”.

En la medida en que creció la economía y la población se hizo más rica, la relación de está con su gobierno cambio. Salvo excepciones puntuales, a mayor ingreso, mayor se tiende a pagar en impuestos y eso significa que los votantes ya no buscaban una “ayudita” sino un administrador de la riqueza que le transferían.

Al menos en lo que puedo observar en Nuevo León, estamos ante un cambio parecido.

No pienso que el Bronco represente un cambio mágico hacía las candidaturas independientes. No creo en que impulsará a un presidente independiente o que morirán los partidos.

Tampoco confío en que tendremos un gobierno totalmente “ciudadano”, dónde no exista ningún interés oculto o que de pronto toda la población se va involucrar en la política u organizaciones civiles.

Más bien, lo que parece haber cambiado es la manera de votar, principalmente en dos sentidos: ya no se vota a favor o en apoyo (por ejemplo como forma de agradecimiento por un “regalo” electoral) y el carisma personal ha sustituido sustantivamente a la marca del partido (véase el caso de Pato Zambrano).

El primero se debe en general a un nivel socioeconómico mayor pero en particular a una clase media más inmiscuida, por necesidad, en los quehaceres del gobierno. Al entrar a la formalidad una importante cantidad de trabajadores de servicios, que correspondientemente pagan impuestos, se vuelven más indignantes las alegaciones de corrupción o incompetencia.

El voto de castigo fue evidente en muchas ocasiones, pero quizá más claramente en San Pedro, bastión del PAN dónde este ganó fácilmente la alcaldía pero perdió la gubernatura, no por que representaban mala opción, sino casi seguramente por un voto "util" en contra del PRI.

El segundo, es natural. Un partido, por definición, tendrá muchos candidatos y probablemente gobernantes a lo largo de su vida. El hecho de que es muy difícil no decepcionar como gobernante simplemente significa que la imagen del partido se va deteriorando poco a poco, mientras que cada candidato nuevo representa un “renacimiento” en los ojos del elector.

Esto sucede también en Estados Unidos, dónde la mayoría se dice ser “independiente” en afiliación partidista y vota por el candidato que más lo convence o tiene más carisma (case in point: Obama).

En corto, la elección servirá primordialmente para impulsar un proceso de adaptación en la manera de hacer política.

El hecho de que el voto de castigo esta aquí para quedarse (en Estados Unidos prácticamente es la única forma de votar) significa que una parte importante de esa estrategia tendrá que involucrar al acto de gobernar en sí mismo.

Es decir, así como la publicidad y la movilización hoy en día son piezas claves de una campaña, en un futuro será de primera importancia el pasado del candidato, particularmente su destreza en puestos públicos, cosa que es muy deseable.

En mi pensar, más que la marca de "independiente", se observa que la ciudadania ya vota de manera más pragmática y en contra de un historial malo, lo que bien puede ser el cambio más bueno y profundo que salió a relucir en estas elecciones.
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Quote del libro: McCullough, D. "Truman". Simon & Schuster Paperbacks. Pp. 158-159.

martes, 2 de junio de 2015

Apuntes rápidos sobre elección...

Según la última encuesta de El Norte, que peca de muchos problemas, "El Bronco" lleva la delantera, aunque todavía hay un considerable número de indecisos.

Ante tal escenario, es evidente que esta elección se definirá en función del abstencionismo.

Viendo un poco más de cerca los resultados, es claro que el antes mencionado candidato tiene debilidades en áreas en dónde hay grandes porcentajes de indecisos (principalmente mujeres y personas mayores a 50 años).

Básicamente a mi ver, el grado en el que vote este segmento de la población vis a vis otros segmentos mucho más definidos (jóvenes de 18 a 29 años), determinará el resultado.

¿Quién de estos grupos es más propenso a votar?

Hay poca evidencia para México (obviamente) pero en una "googleada" rápida encontré este estudio de las elecciones en la Unión Europea.

Se los dejo de tarea:

miércoles, 22 de abril de 2015

Causalidad y Homosexualidad

Es común ver el uso equivocado de la estadística para probar un punto, pero este ejemplo ameritaba una pequeña entrada en este espacio

Resulta que el Heritage Foundation, que de por sí se parece más a un culto que a un think-tank, está detrás de un argumento bastante insólito. De acuerdo con Gene Schaer, abogado/convertido en fundamentalista Heritage, los matrimonios entre homosexuales causan un aumento en los abortos.

La “lógica” es la siguiente: los matrimonios homosexuales “diluyen” a la institución del matrimonio, haciendo que menos mujeres se casen, lo que a su vez causa más abortos.

En el mundo de la ciencia estadística, resultaría necesario hacer dos pruebas lógicas para aceptar o refutar tan novedoso argumento en contra del matrimonio del mismo sexo.
  • Primero, que los matrimonios de otras personas son un factor que influye en la decisión de casarte.
  • Segundo, que hay una clara causalidad entre los dos fenómenos (matrimonios y abortos) y no se trata de solo una correlación. La pregunta obvia aquí es la siguiente: “¿No será que menos personas se quieren casar y tener hijos por otra cosa (por ejemplo, la economía)?
En el primer punto, el autor enlista una correlación bastante absurda en España (la tasa de matrimonio cayó muy probablemente por problemas económicos o cambios de normas sociales casualmente cuando también se aprobó el matrimonio entre el mismo sexo). Cuando un reportero del Washington Post preguntó, resulta evidente que se trata de una especulación poco científica;
“It is still too new to do a rigorous causation analysis using statistical methods,” he admitted, saying that he had found only a decline in marriage rates in states that had legalized same-sex marriage (in fact, marriage rates have declined overall). “The brief doesn’t even attempt to say conclusively that this reduction in marriage rates has been the result of adopting same-sex marriage,” Schaerr said, though there are “theoretical reasons” such causation might occur.
La existencia de muchos casos más en los cuales se redujo la tasa pero no se aprobó el matrimonio entre parejas del mismo sexo, implicaría que la influencia de ese factor es prácticamente nula. Una vez más, el Washington Post deja bastante claro que este es el caso:
The national marriage rate declined to 6.8 per 1,000 in 2012, from 8.0 in 2002, before Massachusetts became the first state to legalize gay marriage. The Massachusetts rate dropped from 5.9 in 2002 to 5.5 in 2011, while Connecticut went from 5.7 to 5.5 and Vermont went from 8.6 to 8.3. But Texas and Utah, free of same-sex marriage, dropped from 8.4 to 7.1, and from 10.4 to 8.6, respectively.
Ergo, algo más (obviamente) está detrás de la caída en tasas de matrimonio.

En el segundo tema, es todavía más fácil ver a través de la falacia.

Schaerr argumenta que las mujeres casadas tienen menos abortos, entonces si no se casan, habrá más abortos. Una vez más, la causalidad está muy lejana de ser probada. Schaerr asume que lo único que causa el aborto es el estado civil.

Poner una gráfica comparando entre las tasas abortivas de mujeres casadas y las solteras (6.1 vs. 28.9 abortos por mil mujeres, respectivamente) es caer redondito en la trampa de la correlación. Es simple y sencillamente un sesgo de muestreo.

Las mujeres con dinero, educación y un trabajo son mucho más propensas a casarse y estas a su vez son menos propensas a abortar pero justamente por su condición inicial. Con dinero, educación y trabajo no hay muchas razones para abortar. Además, aunque no quieras un bebé, con dinero y educación eres más propenso a usar correctamente los métodos anticonceptivos.

El argumento es tan falaz que siguiendo la esa misma débil línea de razonamiento puedo fácilmente voltear la conclusión en contra de los matrimonios heterosexuales: por naturaleza, todos los homosexuales provienen de una relación heterosexual. Ergo, si queremos prevenir matrimonios entre personas del mismo sexo, debemos prevenir relaciones heterosexuales.

Las personas como Schaerr argumentarán que mi causalidad está equivocada, y tendrán razón, pero eso simplemente implicaría que no pueden tener el monopolio sobre la razón y sobre la mala práctica científica al mismo tiempo.
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Opinión.

martes, 7 de abril de 2015

Algo es mejor que nada

¿Qué podemos decir del reciente anunciado roadmap a las negociaciones con Irán?

Thank you Obama.

En mi opinión, representa la mejor oportunidad para impedir a otro país con armas nucleares en el medio oriente (aun y cuando esto no necesariamente sea lo único que garantiza seguridad en la región).

Jeffrey Lewis en Foreign Policy argumenta que cualquier acuerdo es mejor que ninguno porque al menos detiene el avance de la carrera armamentista. Tiene razón.

La realidad es que el tiempo está del lado de los iranís, quienes se preocupan mucho menos por elecciones y opinión pública que sus contrapartes estadounidenses.

Desde mediados de década pasada (¡una década!), mientras en Estados y Europa se siguen discutiendo los pros y cons de siquiera conversar, ellos han logrado mejorar sus cartas en las negociaciones dramáticamente.

No considero que sea enteramente racional que Irán solo busque armas nucleares para bombardear a media región. Más bien, lo que quieren es leverage. Una amenaza creíble de arma nuclear es como obtener un lugar en el consejo de seguridad de las Naciones Unidas. ¿Cuántas veces se ha mermado la capacidad de Estados Unidos de actuar en el medio oriente simplemente por la preocupación de las acciones de Irán?

Gran parte de lo que sucede en la región es visto a través de las repercusiones que tendría en Teherán.
El cálculo para Irán es sencillo: asustar al punto de extraer más influencia, pero evitar una guerra o cambio de régimen.

Además, si no se llega a un acuerdo hoy, ¿Entonces cuando? ¿Cuándo estén a meses o ya tengan una bomba?

Suma a ello que el acuerdo no es para nada malo. Incluso críticos vocales como Gary Samore de Harvard lo ven relativamente con buenos ojos.

Los críticos del acuerdo lo hacen en base a argumentos inválidos: como el hecho (no opinión, sino hecho) de que Irán seguirá financiando a terroristas.

Pero citado en una entrevista con NPR, Obama hace un buen punto:

[…] Obama has resisted pressure to broaden the scope of his objectives in Iran, and ridiculed notions this might even include its recognition of Israel.

”We want Iran not to have nuclear weapons precisely because we can’t bank on the nature of the regime changing,” (…) 

“That’s exactly why we don’t want to have nuclear weapons. if suddenly Iran transformed itself to Germany or Sweden or France then there would be a different set of conversations about their nuclear infrastructure,” he added.


Claro que el trato ideal sería convertir a Irán en Suecia, pero eso no va suceder.

Si el propósito es evitar que Irán fabrique armas nucleares, este es el acuerdo y momento.

Si la excusa para no hacerlo es la terquedad de convertirlo en un país democrático, que respete a los derechos humanos y las normas internacionales, los Senadores estadounidenses acabarán votando por una guerra.

Por otro lado, John Cassidy en el New Yorker argumenta que más que las avances en desarmamiento, un arreglo con Irán regresa a Estados Unidos a su modelo de liderazgo previo a la invasión de Irak, basado en el consenso;
In dealing with Iran, thankfully, the United States has returned to the older model of exercising leadership through collective institutions. The agreement with Iran isn’t a deal between Tehran and Washington. It is a deal between Tehran and six major powers (…), the five permanent members of the United Nations Security Council and Europe’s dominant economic power.

En este sentido, el acuerdo también tiene más sentido.

Si Irán es el país bélico que muchos dicen ser va obtener armas nucleares con o sin acuerdo.

La diferencia radica en que violando el acuerdo, Estados Unidos tendría un mandato mucho más claro para la guerra y posiblemente también más aliados.

jueves, 26 de marzo de 2015

Lecturas Recomendadas (Marzo - 2015)

Como de costumbre (esporádica), aquí algunos de los artículos más interesantes que eh estado leyendo en las últimas semanas.

Economía y Negocios:
  • Artículo de James Surowecki sobre la economía de "Shake Shack", los nuevos restaurantes de casual dinning (New Yorker).
  • Interesante análisis sobre Asia y su dominio de la manufactura (The Economist).
  • Perfil interesantísimo de Jonathan Ivy, VP de Diseño en Apple (New Yorker).
  • El problema con estrategías de inversión que no son probadas suficientemente (The Economist).
  • Perfil de Banjo, la empresa de social media que está por revolucionar a muchas industrias (Inc.com).
  • Artículo sobre lo ineficiente y equívocado que ha resultado ser subsidiar a las personas más grandes (The Economist).
  • Los "smartphones" se han vuelto cada vez más importantes para la economía, argumenta artículo (The Economist).
Política Exterior:
  • Opinión, con la cual concuerdo bastante, sobre el patriotismo irracional estadounidense y de Obama (The Economist).
  • Perfil de Lee Kuan Yew, legendario Primer Ministro de Singapúr (The Economist).
  • El caso Ferguson y la polícia estadounidense que vive de las multas (Quartz).
  • Ted Cruz, perfil (The Washington Post).
Data Science y/o Estadística:
  • Artículo (Simply Statistics) sobre la ironía que implica hacer buen data science (nadie lo valora!).
  • El índice de musica Hipster (Priceconomics).
  • La "distancia" entre empresas, mapeado con el paquete Quantmod (r-bloggers).
  • Descripción de Paquete para analizar LinkedIn con R (r-bloggers)

sábado, 21 de marzo de 2015

El Mìnimo Esfuerzo ¿Error de todo mexicano?

Por: David Winterman.

Por la riqueza de su territorio y su ubicación estratégica siendo un país vecino de Estados Unidos, México sin duda posee un inmenso potencial para ser líder en diversos mercados, aunque la realidad. diga lo contrario ya que hoy en dia somos considerados un país emergente.

¿Por qué, si contamos con un territorio privilegiado, las tres palabras que mayor pueden describir al país son Corrupción, Pobreza y Narcotráfico?

Me considero un fiel creyente de que la educación es la base para que cada uno de nosotros podamos tener éxito tanto en el ámbito personal como en el profesional y por lo tanto podamos contribuir con nuestras habilidades y competencias en la formación de un país desarrollado.; es por eso que me atrevería a decir que la cultura conformista del mexicano se contagia desde que empezamos a estudiar por la falta de un sistema educativo eficiente y esto,ha llegado a ser determinante para que México no alcance su potencial óptimo.

Es cierto que en el país existen ciertas universidades de prestigio a nivel mundial, pero eso no garantiza que todo egresado sea un profesionista exitoso debido a que los mexicanos tenemos la tendencia de aportar nuestro mínimo esfuerzo con tal de lograr aprobar toda materia del plan de estudios en vez de explotar todo el potencial que poseemos. ¿A qué me refiero con esto? Me gustaría explicarlo con un sencillo caso que creo todo estudiante o profesionista lo vivió en algún momento de sus años de estudios universitarios.

Piensen en el momento que el semestre está cerca de finalizar y es tiempo de ponerse a estudiar para los exámenes finales. Es ese el momento crítico, en el que demostramos que somos bastante conformistas con nuestros resultados ya que lo primero que hacemos antes de empezar a estudiar es hacer nuestro cálculos de que calificación necesitamos obtener en el examen para poder acreditar la materia y así reducir las horas de estudio al mínimo necesario

:Porque le doy la importancia a dar nuestro máximo esfuerzo en los estudios? La respuesta es sencilla, la educación es el principio de nuestra formación como profesionistas y si desde esa etapa no nos esforzamos ¿cuándo lo haremos?

¿Cuántos de nosotros nos quejamos en el 2012 que era de sorprenderse que en un país de más de 120 millones de habitantes no existan cuatro candidatos decentes para gobernar el país? Al igual de nosotros no nos formamos con la disciplina que deberíamos ¿no creen que nuestros gobernantes llegaron a hacer lo mismo? Y si tanto nos quejamos ¿por qué no cambiamos nuestra mentalidad, conformista, por una mentalidad de dar el máximo esfuerzo y dedicación a toda tarea asignada?

Algunos piden un salario mínimo más justo para trabajar mejor pero ¿no creen que si de por sí podemos llegar a ser conformistas en nuestro trabajo, un salario mayor nos haría conformarnos más? Además de todas las implicaciones económicas que ese aumento generaría, tales como un aumento inflacionario, y un mayor costo en las empresas que provocaría un mayor desempleo y por lo tanto mayores incentivos para incorporarse al empleo informal. Otra manera de reflexionar sobre la importancia de dar nuestro máximo esfuerzo es comparando a los estudiantes mexicanos en cuestión de mentalidad de trabajo con los estudiantes de nuestro vecino del norte. ¿En qué nos diferenciamos de Estados Unidos en este aspecto? En que mientras nosotros nos preocupamos por acreditar con el mìnimo ellos buscan hacerlo con el máximo puntaje posible.

La pregunta es ¿será este aspecto cultural factor importante para que México siga sin avanzar como debería?

Esta es mi visión del país como egresado de la carrera de Economía y como joven profesionista que lucha día a día para superarse en el mercado laboral, dando lo mejor de mi en todo momento. Es por eso que los exhorto a reflexionar sobre el tema y tratar de cambiar nuestra mentalidad conformista por una mentalidad de máximo esfuerzo en todo lo que nos dediquemos y que inculquemos a las siguientes generaciones del país a dar siempre lo mejor de nosotros.

No estoy declarando que cambiando nuestra mentalidad tendremos resultados inmediatos, este es un proceso a largo plazo que probablemente no nos tocará vivir ya que se requiere de un cambio generacional para alcanzar el objetivo de tener una economía más desarrollada, pero si no somos nosotros los que empezamos a formar el cambio, ¿quién tomará la responsabilidad de tratar de hacer ese cambio que tanto necesitamos para saltar de la mediocridad al éxito?

miércoles, 4 de febrero de 2015

Como crear una matriz de distancias en R

Un pequeño freebie para crear en R una matriz y un heatmap entre varios puntos geográficos, como este que hice para los lugares que más frecuento (o frecuentaba):
 
 
Primero, asegurarte que tengas instalados y cargados los siguientes paquetes (el de xlsx no es necesario si tienes la info en algo que no es excel):
library(sp)
library(fields)
library(geosphere)
library(xlsx)

Después, un par de funciones que calculan la distancia, "pivotean" contra un punto y generan la matriz para el heatmap, respectivamente:

#### Acepta en p<- matriz numerica con lat,longitud., kmset es default en kms.
Dist<-function(p1,p2,kmset=T,method="Haversine")
{if(kmset)
{ #Funcion para cambiar longitudes
  switch<-function(p)
  {#2x2 Matrix
    as.matrix(t(c(p[2],p[1])))
  }
  #Requires-SP
  d1<-spDistsN1(p1,p2,longlat=T)
  #Requires- Fields
  d2<-rdist.earth(p1,p2,miles=F)
  #Requires- Geosphere
  d3<-(distHaversine(switch(p1),switch(p2))/1000)
  ###Método
  #rdist y sp
  m1<-mean(c(d1,d2))
  #todas
  m2<-mean(c(d1,d2,d3))
  #haversine sola
  m3<-d3
  #decision
  if(method=="Haversine"){return(m3)} 
  else {if(method=="Promedio") {return(m2)}
        else {if(method=="Rdist"){return(m1)} else {print("No method")}}
  }
  #fin
}
else print("No format set")
}

#### Acepta en df<- data frame con 3 cols - factor (ejemplo, ID), lat y longitud... en pivote, un punto vs. cual comparar.
Dist_Pivote<-function(df,pivote,kmset=T,method="Haversine",namepivote="default"){
  latlongs<-df[,2:3]
  factores<-as.vector(df[,1])  
  #Name pivote
  name<-if(namepivote=="default")
  {paste("Kms vs. ",(pivote)[1],",",(pivote)[2],sep="",collapse=NULL)}
  else 
  {paste("Kms vs. ",namepivote,sep="",collapse=NULL)}
  
  #make call by obj to list
  df<-as.data.frame(do.call("rbind", as.list(
    #Pivot all
    by(
      # a columnas...
      latlongs,
      # separar por... 
      factores,
      # y aplicar a cada renglon...
      function(x){
        apply(x,1,function(x){Dist(as.matrix(t(x)),pivote,method=method,kmset=kmset)})}
    ))))
  if(ncol(df)==1){
    df<-cbind(row.names(df),df)
    colnames(df)<-c("ID",name)
    return(df)} 
  else {return(df)}
}

####### Crea matriz entre distancias, dar columna 1: id o nombre, col 2: latitud, col 3: longitud.
Dist_Matriz<-function(df){
  m<-data.frame(1:length(df[,1]))
  for (i in 1:length(df[,1]))
  {
    m[i]<-Dist_Pivote(df,as.matrix(df[i,2:3],namepivote=df[i,1]))[,2]
    colnames(m)[i]<-as.vector(df[i,1])
    row.names(m)<-as.vector(Dist_Pivote(df,as.matrix(df[1,2:3]))[,1])
  }  
  m<-m[,order(names(m))]
  return(m)
}

Y ahora para lo interesante, cargamos los datos y generamos el heatmap. Los datos los tengo en un excel con tres columnas: la primera el identificador (casa, trabajo, etc), la segunda con la latitud en decimales (por ejemplo: 25.291231) y la tercera con la longitud también en decimales (-100.2198312).

d<-read.xlsx("Locations.xlsx",sheetIndex=1,stringsAsFactors=F)
dist<-Dist_Matriz(d)
heatmap(as.matrix(dist*-1))

Listo, el heatmap debe colorear más rojo las distancias más lejanas. Obviamente la matriz está guardada como el objeto "dist".

Las distancias se calculan en kilometros "as-the-crow-flies" o sea, simplemente la línea recta más corta entre ambos puntos con el método Haversine.


jueves, 1 de enero de 2015

Prioridades

Pasando por una de las avenidas más concurridas de Monterrey, se puede observar de manera sencilla la desorganización institucional que tanto caracteriza a mi querido país.

En vista del conductor, suceden un par de cosas dignas de comentar.

Primero, la calle en cuestión (Morones Prieto) tiene ya 5 años "bajo construcción" tras el Huracán Alex que pasó por la ciudad en el 2010. La consecuencia directa es, en pocas palabras, un caos. La avenida se convirtió en una especie de híbrido de carriles de alta velocidad (que en horas pico son más lentos que los "normales") y un laberinto de baches y tambos que se deben esquivar si la intención es llegar al destino vivo.

Pero si el conductor logra ver hacia arriba, en el horizonte se ven claramente el Hospital de Zona #33 del IMSS y la Torre Administrativa del Gobierno del Estado de Nuevo León.

Lo interesante es el contraste entre ambos edificios y lo que esto al final del día representa en un país como el nuestro. La Torre Administrativa luce nueva, imponente y moderna; el marco superior inclusive hace suponer que ahí reside un gobierno "transparente". La eficiencia burocrática en su máximo esplendor, según nos vendieron el proyecto (que por cierto argumentó el gobierno del estado, sería gratis).

Por otro lado, el Hospital, luce antiguo y sobre poblado, con personas esperando su turno o a un familiar a un costado.


El contraste no podría ser mayor.

Cualquier ciudadano con una mente común puede ver claramente que las prioridades parecen volteadas; el Hospital, que tiene como encargo curar gente, debería ser el moderno y no el edificio dedicado a firmar actas y constancias.

Sin embargo, ni este desafortunado evento ni los baches en la calle por las que transitamos tienen un solo culpable. Ningún gobernante decidió gastar en una cosa sobre la otra, sino que el arreglo institucional terminó por afectar a las decisiones de los que deben tomarlas.

La salud, por ejemplo, es un rubro en su mayoría de jurisdicción federal. El Hospital del IMSS se administra desde la Ciudad de México y se paga con dinero de la federación, por lo que un ahorro en la Torre Administrativa no hubiese beneficiado en nada al edificio vecino. Es decir, no hay costos de oportunidad directamente cuantificables para los que decidieron construir la Torre.

El gobernador simplemente relego a otros lo que constitucionalmente no le toca y se preocupo por lo suyo.

De manera similar, la reconstrucción tras el huracán Alex estuvo repleta de "favoritismos" institucionales. Por ejemplo, un tramo fue reconstruido por el gobierno federal y otro por el estatal, cada quien con su "plan" para mejorar la vialidad. El gobierno municipal, por su parte, debe proveer de seguridad vial, por lo que llena la avenida de Transitos que muy a su manera tapan un bache con un bote naranja (¿El dinero para pavimentar viene del Estado?).

Al final del día, el problema es que a los ciudadanos no nos importa el arreglo institucional por que somos nosotros los que tenemos que vivir con un sistema de salud deficiente y baches en las calles.

No se trata entonces solamente de elegir a buenos gobernantes, sino de arreglar el sistema quebrado.

En este sentido, otorgar mayores responsabilidades a los gobernantes locales que parecen ya haberse tomado algunas atribuciones en sus propias manos (endeudarse), parece justamente un paso en la dirección correcta.

Al menos entonces podríamos culpar a alguien del Hospital viejo y la Torre Millonaria.
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Opinión.
Foto: Catalina Guerrero.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Función para obtener datos de facturas electrónicas del SAT (en R)

Como llevar un sistema de contabilidad puede ser un tanto complicado en estas épocas en que el SAT pide que tengas un record electrónico de todos tus movimientos (con cierres mensuales), pensé en aligerar un poco la carga burocrática usando la herramienta R.

Las siguientes funciones aprovechan que todas las facturas deben estar estructuradas en formato .xml para tomar datos que cualquier administrador común y corriente quisiera saber (rfc, nombre, total, año, mes, IVA cobrado) sobre las facturas que estará reportando.

Me imagino que el SAT usa un sistema similar para minar estos datos, ya que básicamente obligaron a todo el país a seguir un esquema de datos a su gusto.

La primera función pide una ruta a un archivo con terminación .xml y devuelve un data frame con esta información básica:
### Leer facturas XML del SAT
library(XML)
library(xlsx)
library(plyr)
library(lubridate)

######### Funciones principales
 ## Función para parsear factura xml
 Factura<-function(x)
 {
  d<-xmlToList(x)
  ## RFC
  rfc<-d$Emisor$.attrs["rfc"]
  ## Nombre 
  nombre<-d$Emisor$.attrs["nombre"]
  ## IVA
  iva<-tryCatch((
   if(is.null(d$Impuestos$.attrs["totalImpuestosTrasladados"])){0}
   else d$Impuestos$.attrs["totalImpuestosTrasladados"]),
    warning=function(warn) {print(0)},
    error=function(err){print(0)},
    finally={
     #No genera error con tasas diferentes a cero
     }) 
  ## Fecha
  fecha<-as.Date(d$.attrs["fecha"][1])
  ## Mes
  mes<-month(fecha)
  ## Año
  anio<-year(fecha)
  ## Total Importe
  total<-if(is.null(d$.attrs["total"][1])){0}
   else total<-d$.attrs["total"][1]
   ## Folio
  folio<-if(is.null(d$.attrs["folio"][1])){0}
   else folio<-d$.attrs["folio"][1]
  dir<-x
 dfm<-data.frame(cbind(rfc,nombre,iva,fecha,mes,anio,total,folio,dir),stringsAsFactors = FALSE)
 print(dfm)
 }


La segunda función usa como argumento un directorio de folders (por ejemplo c:/usuarios/misfacturas) y encuentra todas las rutas a los archivos con terminación .xml devolviendo un objeto de forma de lista:


## Función para obtener todos los xml en directorio
 ListaFacturas<-function(dir)
 {
  ##Listando todos los archivos del directorio
  lista<-list.files(dir,recursive=TRUE)
  ##Obteniendo solo los xmls
  n<-grep(".xml",lista)
  ##Filtrando listas
  xmls<-lista[n]
  ##Uniendo directory (para llamar directamente de funciones)
  xmldir<<-paste(dir,xmls,sep="")
 }

Usando los dos en combinación ya puedes hacer un for loop o lapply, para ir factura por factura y extraer esos datos. Yo además los exporte a un excel, desde dónde puedo pivotear cada mes las facturas que eh recibido así como las que eh emitido. Cuando hay una actualización, en vez de tener que registrar todos los movimientos en excel, simplemente pongo el archivo .xml en el folder de facturas, corro el proceso y doy refresh a mi pivot.
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R, usando paquetes XML, lubridate y xlsx
Formato de code: http://hilite.me

sábado, 22 de noviembre de 2014

Dos tipos de personas

Mis conocidos ya habrán escuchado contarles de mi pequeña hipotesis de la acumulación de riqueza: la de los ahorradores y deudores. En el mundo hay dos tipos de personas: los ahorradores, que "prestan" en forma de ahorro en bancos, inversiones o directamente a los deudores, que consumen más de lo que ganan.

Los primeros tenderán a generar más riqueza que los segundos porque las rentas del capital, especialmente en estos tiempos, tienden a tener tasas de crecimiento más altas. Al final de cuentas, el nombre del juego es "capitalismo".

Entonces, ¿Todos deben ser dueños de capital (empresarios)?

No necesariamente. En estos años de computadoras que aprenden y empresas ultra-eficientes, la única manera para poder competir contra los rendimientos del capital es ser un bien suficiente escaso en el mercado laboral (por ejemplo, obteniendo un skillset extremadamente útil).

Pero si eres un trabajador común y corriente, la manera de "ganarle al mercado", como dirían los gurus de las finanzas, es "prestando" a los que tienen menos paciencia para esperarse a ahorrar o a las empresas que pueden poner a buen uso productivo ese dinero.

En realidad no es una teoría bien establecida, más que meras observaciones de mis alrededores pero la evidencia empírica que me eh encontrado ha estado generalmente de acuerdo.

El más reciente ejemplo que me encontré, un interesante estudio del INEGI sobre la Productividad Total de los Factores (PTF) confirma en cierto sentido estos argumentos.

Del estudio, lo primero que salta a la vista es la caída en la PTF de 1990 al 2012 en -0.3% (es decir, como país, usamos más recursos para producir lo mismo cada año). Claro, aquí está el efecto de la crisis del 2009, que reduce el valor de la producción pero no en la misma proporción el uso de los recursos (hay un efecto de stickiness). Pero aun quitando esos años, resulta preocupante que el crecimiento promedio de la productividad se queda flat (-0.10%).
Crecimiento porcentual promedio de la PTF

Un crecimiento negativo promedio no es lo mismo que una caída a lo largo de los mismos años, pero aun así preocupa que no podamos mantener un crecimiento sostenido en la productividad, un ya conocido problema de la economía mexicana.

Lo interesante para mi punto de los deudores y prestadores es que si dividimos a la PTF por factor contribuyente, encontramos algo interesante: la productividad del factor capital por mucho ha sido sostenido y positivo, inclusive en tiempos de crisis (1.54% en promedio). Por otro lado, la productividad del factor trabajo ha sido mucho menor (0.58%). Si tomamos como dado el teorema de que el pago de un factor será su productividad, podemos intuir que sencillamente quien tiene el capital ha generado mayores tasas de retorno que quien ofrece su trabajo en el mercado laboral.

Crecimiento porcentual promedio de la PTF

Resulta obvio que dentro del factor trabajo se encuentran los trabajos que han crecido en su productividad y los que no, pero al menos con esta información es imposible discernir entre los trabajos "buenos" y los "malos". El sentido común te diría que tendría a ser algo consistente con lo que explicaba al principio: solamente los trabajadores con skillsets muy útiles están viendo sus sueldos incrementar.

No necesitas ser un cientifico o tener un doctorado para darte cuenta que esta tendencia solamente se va acelerar con el paso de los años, por lo que cada día que pasa tiene más sentido pasar de ser un trabajador común y corriente a uno "diferente" y además, mantener una buena porción de capital en forma de ahorros o inversiones.
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Fuente: 
INEGI. Productividad Total de los Factores Modelos KLEMS. Link.

martes, 4 de noviembre de 2014

Lecturas Recomendadas (Octubre-2014)

Hace mucho que no hacía esto, pero eh estado leyendo cosas interesantes este mes que valen la pena compartir más allá de mi lista de Pocket o tweets...

Big Data-ish / Programación:
Asuntos internacionales:
Artes/Otros:
Economía:

miércoles, 29 de octubre de 2014

¿Y el 'espíritu emprendedor'?

Como pocas veces sucede con las instituciones del país, este miércoles me lleve una grata sorpresa al conocer que la Suprema Corte de Justicia había declarado inconstitucional la petición del PAN de llevar a cabo una consulta pública sobre un salario mínimo "digno".

La razón, de acuerdo con lo presentado por la mayoría de la corte, es que la ley federal de consulta popular promulgada el año pasado que abría la puerta a este tipo de consultas requiere que estas no afecten a los ingresos o egresos del estado. Es decir, que toda consulta es valida, siempre y cuando no detenga la maquinaria fiscal que tanto les ha costado a los políticos.

Por ende, como muchos ingresos del gobierno, a través de multas o servicios, dependen del nivel vigente del salario mínimo, la corte correctamente rechazo la petición del PAN. Los disidentes argumentaron que cualquier consulta posterior en teoría afecta los intereses monetarios del estado, pero esto es un tema a lidiarse en el legislativo pues -si estas de acuerdo con la postura- la ley está en todo caso mal diseñada.

Hasta aquí, todo bien. La corte está para proteger la constitución y en este caso hizo lo debido puesto que a clara luz la petición violaba el espíritu de la reforma.

Sin embargo, justo en el espíritu de la constitución es en dónde nace mi preocupación.

La consulta sobre el salario mínimo fue rechazada por que atentaba contra (o a favor de) los intereses del estado, sin la menor contemplación por una porción importante de los ciudadanos.

Una consulta popular para elevar el salario mínimo a uno "suficiente" para las necesidades de los mexicanos, afectaría directamente el patrimonio de millones de personas. Claro, siempre se alude a los trabajadores asalariados que a todas luces ganarían más dinero (¿Quién, en su sano juicio, pensaba que el resultado de la consulta sería en contra de elevar el salario mínimo?) pero también perderían millones de empresarios y jubilados.

Quizás es fácil imaginarse que empresas que facturan millones de dólares al año pueden costear pagar ligeramente más - y puede ser cierto- pero una alza al salario también afectaría a las empresas que están en el margen de la curva de productividad.

A su vez, los jubilados que están actualmente en mercados financieros, dependen directamente de los dividendos que medianas y grandes empresas pueden obtener.

No soy ningún proponente de mantener vivo a las empresas poco productivas, pero se debe aceptar que con una consulta popular se estaría jugando también con el "ingreso y egreso" de millones de personas, para bien y para mal.

El espíritu de las reformas (y por lo tanto la constitución) deberían reflejar esto y no necesariamente los referentes al tesoro público.
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Opinión.

viernes, 24 de octubre de 2014

"Solo aceptamos efectivo"

No es sorprendente para muchos que los incentivos en la Reforma Hacendaria (o miscelánea fiscal, según a quién le preguntes) están desproporcionadamente inclinados hacia la informalidad.

Pues una cosa es que los incentivos no ayuden a generar formalidad, y otra totalmente diferente es que los negocios ya formales busquen la informalidad. Quizás es mi emprendedor hablando pero no solamente se trata de pagar más impuestos, sino de todos los costos implícitos que se tienen al tratar de cumplir con las regulaciones actuales. Hoy en día, casi cualquier PyMe requiere de un sistema de facturación electrónica, al menos un contador y conocimientos sobre uso de tecnología (en un país que no necesariamente brilla por su educación). No se diga además las horas perdidas en declarar mensualmente los ingresos y egresos, cotejar facturas y hacer demás movimientos fiscales. Es simplemente un laberinto que parece no tener fin. De hecho, eh notado que desde la reforma cada vez más negocios me ofrecen descuentos o trato preferencial por pagar en efectivo (algunos hasta se niegan a aceptar tarjetas).

Pero suficiente con las quejas, ¿Qué dicen los datos?

Replicaré un ejercicio muy sencillo e intuitivo robado del blog de Jonathan Heath. Tomemos los datos del PIB y del dinero en circulación de los últimos años para vislumbrar alguna tendencia. Si bien se ha recuperado la cantidad demandada de dinero por falta de problemas inflacionarios (como resume Heath: “el valor del dinero se pierde muy rápido cuando hay más inflación, por lo que la gente no está dispuesta a mantener saldos en efectivo”) observamos que esta no se ha detenido en un nivel “normal” sino que, como porcentaje del PIB, sigue creciendo.

Lo anterior a pesar de avances tecnológicos importantes (tarjetas de crédito, internet, paypal, etc) que uno pensaría llevan a una reducción en la cantidad demandada de dinero en efectivo vis a vis el producto total.

El siguiente gráfico muestra justamente esta curiosidad: el dinero en circulación, como porcentaje del PIB nominal, está ya en niveles históricos (en gris el trimestre dónde se aprobó la reforma fiscal).


Una vez más, es sabio repetir las palabras de Heath: “¿Qué ocurre en la economía mexicana que la gente quiere y utiliza cada vez más y más dinero?

Creo que parece sencillo: el dinero en efectivo es más difícil de rastrear por el gobierno y evita todo el proceso burocrático de reportar cada respiro que damos. Por lo tanto, es lógico que se demande más esta forma de pago que otro sustituto.
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Datos del Banco de México e INEGI. 
Base monetaria promedio por trimestre contra PIB Nominal.
Idea del blog de Jonathan Heath.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Presupuestos y optimismo

Una fracción de esta columna fue publicado el 12 de Septiembre del 2014 en el espacio de Ideas de Reporte Índigo (liga). 
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Mucho se puede decir sobre el Presupuesto de Egresos 2015, dado a conocer la semana pasada por el titular de la Secretaría de Hacienda, Luis Videgaray.

Como era de esperarse, el PRI inmediatamente enumeró los beneficios del presupuesto, histórico en muchos rubros, mientras que el PAN opto por acentuar el componente de deuda que incrementará.

Y si bien la discusión sobre tecnicismos puede ser aburrida o tediosa, el documento en su generalidad peca de algo que se está volviendo costumbre en la administración de Enrique Peña Nieto: sobre-optimismo.

Según el argumento de Hacienda, estos próximos años creceremos tanto que se justifica un mayor endeudamiento hoy. Se asegura también, aunque de manera implícita, que las tasas de interés sin precedentes de las que gozamos gracias a los estímulos de la Fed en Estados Unidos se mantendrán por los próximos años.

Una y otra vez, Hacienda y la Presidencia han caído en las falsas esperanzas de los hacedores de política. Recordemos simplemente las ridículas estimaciones oficiales a inicios del 2014 y el argumento de que la reforma fiscal no afectaría al crecimiento. Conmemoremos también la reforma financiera y su histórico “empuje” al consumo, que hasta hoy sigue sin incidir en el crecimiento.

En está ocasión incluso proyectan que los ingresos petroleros crecerán casi 15% anual desde el 2015, meta nada conservadora.

Pero siendo honestos, la ceguera presupuestal, no es un tema partidario o inclusive mexicano.

Resulta curioso que hace un par de años, Jeffrey Frankel, un investigador de la Universidad de Harvard, publicó un estudio sobre las estimaciones oficiales de 33 gobiernos en el mundo.

Naturalmente, uno esperaría que los pronósticos no estuvieran correctos pero que no existiría sesgo entre las bajas y altas. Es decir, uno pensaría que un año los gobiernos sobre-estimen pero otros sub-estimen el crecimiento.

Al final de unos cuantos años, el gasto de un periodo se compensaría con el ahorro del otro, tal y como Videgaray asegura que pasará cuando se termine la administración.

No obstante, el estudio encontró un sesgo positivo en todos los países, pobres y ricos. En México, por ejemplo, en promedio se pronostica un crecimiento del PIB 1.7% más alto de lo que termina siendo.

¿Cuál es la consecuencia directa de ello? En el presente, tal como lo refleja el presupuesto del 2015, se derrocha en más burocracia y se endeuda al país porque confiamos en que el futuro será mejor.

Por ejemplo, en Europa se ahorró poco durante las épocas de crecimiento y se prometieron beneficios sociales nunca antes vistos. Salud, educación y un salario mínimo “digno” fueron anunciados por políticos dispuestos a todo por votos. ¿Suena parecido?

El resultado fueron gobiernos fuertemente endeudados durante las épocas buenas, que tuvieron que acudir a políticas de austeridad dolorosas durante la crisis del 2009.

Que el Secretario de Hacienda argumente que un año antes de unas elecciones, justamente cuando habrá más incentivo por gastar, será el año del “ahorro” rebasa todo mi instinto racional. ¿Soy el único que lo ve de más iluso?

Peor aún para nuestro país, el estudio de Frankel encuentra que el sesgo positivo tiende a incrementar cuando la economía está en crecimiento. Es decir, si el presupuesto de este año es optimista, de acuerdo al estudio, en los próximos años el sesgo tenderá a ser mayor.

Si bien es cierto que ni México ni el PRI son los únicos en el mundo que pecan de sobre-optimismo, nos lleva a una interesante conclusión: si seguimos confiando ciegamente en Hacienda, tendremos en unos años los mismos problemas de sobre-endeudamiento de los que sufren los países Europeos, y entonces ni las reformas nos salvarán.
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Opinión.

domingo, 31 de agosto de 2014

La historia se repite

Recientemente Bloomberg View, normalmente un refugio de opiniones conservadoras, publicó un artículo francamente deprimente de Wiliiam Pesek, argumentando que Corea y Japón podrían acelerar el crecimiento económico con un nuevo impuesto.

Se trata de una falacia tan recurrente como las crisis de Argentina. Pesek argumenta que las empresas más grandes de esos países tienen mucho dinero "guardado". Si tan solo las hiciéramos gastar en inversiones o mejores sueldos, podríamos impulsar el crecimiento y reducir la desigualdad.

Y que mejor manera de obligar a alguien a hacer lo que no quiere que inventando un nuevo impuesto, en este caso del 10% al dinero "guardado" en las cuentas bancarias de las empresas.

Empecemos primero por la obviedad de que si las empresas no están gastando en mejorar salarios es porque simplemente no tienen presiones por hacerlo (ergo, o no hay movilidad en el mercado laboral o no hay suficiente demanda por trabajo). También resulta sencillo ver que al parecer ninguno de los dos países tiene condiciones propicias para la inversión y por lo tanto el pago es simplemente mayor si se tiene el dinero en el banco.

Entonces, ¿Que grandioso efecto tendría el nuevo impuesto?

A falta de razones por las cuales invertir en casa, las empresas simplemente invertirían más en países cuya razón de retorno sobre riesgo sea más alto, un resultado claramente no deseado por los gobiernos locales. Todavía peor si al gobierno se le ocurre la idea de obligar a las empresas a invertir en casa, pues el gasto se haría en inversiones que no tendrían sentido económico.

¿Acaso nadie en Seúl entiende el concepto de costo de oportunidad? ¡Cuantos recursos no se desperdiciarían en inversiones poco productivas solo por evitar pagar un impuesto!

Al autor y los proponentes del impuesto también se les olvida que tener "guardado" dinero en realidad no lo es, pues los bancos prestan a su vez esos capitales. Una vez más, que tampoco estén prestando los bancos a pequeñas empresas o personas físicas es causado por razones estructurales (por ejemplo, una población cada vez más chica) y no por algún estigma social, como implícitamente argumenta Pesek.

Pero queda también el tema más filosófico - que rara vez se discute. ¿Bajo que principio tiene el gobierno poder de decisión sobre lo que el considera que sea la mejor opción para los dueños de una empresa? El autor razona que estas empresas son controladas por familiares y por lo tanto están "cerradas" a las personas comunes. Pero entonces bajo ese mismo argumento todas las PyMEs del mundo también están excluyendo a todos los demás y deberían de ser obligadas a vender acciones.

Si la variable que determina entonces el trato diferencial es la cantidad de ventas o empleados no se está discutiendo la ley en principio, como bien expuso Milton Friedman décadas antes, sino en función de una circunstancia especial.

Por más dramático que suene, los gobernantes de plano no aprenden de la historia.
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Opinión.

sábado, 2 de agosto de 2014

‘La tiranía de los expertos’ – William Easterly (Basic Books, Nueva York, 2014).

por: Alberto Morales. 

Lo primero que hay que entender del libro (aunque pueda doler) es que no es un manual de soluciones para el desarrollo económico. No contiene ideas específicas para mejorar la calidad de la salud, vivienda, infraestructura, reducir la corrupción o cualquier otra temática que atañe al desarrollo económico.

El libro es una crítica, y como tal, tiene gran valor. Decir que el autor “no propone nada” o peca de pesimista, son argumentos vacíos. El rol del crítico – aunque pueda ser incómodo – es indispensable para el avance en cualquier disciplina humana.

Así, en palabras del autor, ‘La tiranía de los expertos’ es un libro sobre principios, no sobre soluciones: “Es crítico tener correctos los principios de acción antes de actuar, y esta es la tarea a la que el libro está encomendada” [t.p].

En época donde lo práctico impera, la reflexión que (aparentemente) no tiene ningún valor, termina sobrando. Las discusiones sobre el desarrollo económico tienden a girar en torno a las mejores soluciones materiales para reducir la pobreza, como si fueran prescripciones médicas. Y es precisamente esa mentalidad ‘tecnócrata’ con la que Easterly está rotundamente en contra.

Para entender el tono ácido que domina el libro, es importante entender el contexto del autor. Durante 17 años trabajó como economista en el Banco Mundial (1985-2001), institución a la que critica sin morderse la lengua. Siendo un confeso tecnócrata durante algún tiempo, salió del Banco Mundial para continuar con una carrera académica donde ahora trabaja como profesor e investigador en la Universidad de Nueva York.

Desde entonces, además de numerosos artículos, ha publicado dos libros. “En busca del crecimiento” (2001) y “La carga del hombre blanco” (2006). El primero hace un repaso de las ideas de los economistas que han fallado para reducir la pobreza. El segundo – cuyo título alude al poema de Kipling – critica directamente el rol de los programas de ayuda extranjera, culpándolos en gran parte de la pobreza existente en ciertas regiones del mundo.

En los últimos años ha criticado ampliamente a instituciones de desarrollo tales como el Banco Mundial, la ONU, la fundación Bill & Melinda Gates. Entre artículos periodísticos, guerras de Twitter y demás, ha sido partícipe en debates con Jeffrey Sachs (quien diseñó las metas del milenio de la ONU). Generalmente criticando el rol de los programas de ayuda extranjera.

Así, publica su tercer libro “La tiranía de los expertos” a principios de este año. En esta entrega busca explorar el núcleo de la naturaleza del desarrollo y los errores en su concepción que han sido lastrados hasta la actualidad.

El tema central que trata, es la importancia de los derechos individuales. La idea de que la libertad individual ha sido el motor de desarrollo a lo largo de la historia, es repetida hasta el cansancio en cada parte del libro.

En las primeras dos secciones se desarrolla el marco para comprender la evolución del manejo del desarrollo económico. En la primera, profundiza en el ‘debate que nunca sucedió’. Habla del debate, que debió de haber existido entre los ganadores del Premio Nobel de Economía de 1974. Dos economistas con visiones diametralmente opuestas sobre cómo debería plantearse el desarrollo económico. Por un lado Friederich Hayek quien “articuló una visión de cómo los derechos individuales eran tanto un fin en sí mismo, como un medio en los que individuos libres en una sociedad libre, resuelven muchos de sus propios problemas” [t.p]. Mientras que Gunnar Myrdal (según citas de Easterly) defendía que los esfuerzos para el desarrollo serían ineficientes si no existía una regulación vinculante, que impusiera obligaciones en los ciudadanos. [p.t.p]. No hace falta decir con quién congenia el autor, y defiende en el resto del libro.

Algo fundamental que surge en el principio de esta primera sección es la explicación de que el debate no es un ejercicio de heurística para el debate entre una economía de mercado contra una planificada por el gobierno. La capacidad de oprimir los derechos individuales no depende de gobiernos marcados por tendencias ‘derechistas’ o ‘izquierdistas’, en ambos pueden existir élites políticas o económicas que puedan limitar al individuo de distintas maneras.

En la segunda sección, por medio de tres casos históricos distintos (Migración china hacía EE.UU, colonialismo inglés en África y apoyo de EE.UU a Colombia durante la Guerra Fría), defiende la tesis de cómo el ‘Primer Mundo’ ha ido en contra de la libertad individual de otros países por cuestiones políticas.

A partir de esto el libro desarrolla tres debates que caracterizan la naturaleza del desarrollo. Por medio de estadísticas, narrativas históricas, estudios académicos y análisis conceptual, desarrolla una postura sobre tres cuestiones fundamentales:

Pizarrón en blanco vs. Aprender de la Historia – En esta sección critica la idea de que los expertos en desarrollo deberían aconsejar llevar a cabo programas específicos, muchas veces sin tomar en cuenta las características específicas de la región. Características como valores sociales, geografía, reglas de mercado suelen ser dejadas a un lado según el autor, y es precisamente lo que frena el desarrollo.

Naciones vs. Individuos. Sobreponer resultados agregados como PIB per cápita, crecimiento y demás, puede ser dañino para la vida de los ciudadanos. Si se restringen libertades como salir del país o tener libertad de expresión, sirve de poco presumir milagros económicos. Así, defiende de que el crecimiento no es positivo solo por mera estadística sino porque debería representar una mejora en la vida de los individuos.

Diseño consciente vs. Soluciones Espontáneas. Easterly indaga en como históricamente el crecimiento ha funcionado por proyectos que no son planeados. Utilizando ejemplos como el incremento en valor de un vecindario en Nueva York por el uso para galerías de arte que antiguamente fueron plantas industriales, hasta el desarrollo de la automotriz Hyundai en Corea, defiende la libertad de ejercer la creatividad para solucionar necesidades de la sociedad.

A lo largo del libro critica la imagen del ‘dictador benevolente’, repasando profundamente situaciones históricas. Más que atribuir el mérito a los gobernantes en turno, analiza los hechos específicos –generalmente de ciudadanos - que han detonado altos crecimientos en ciertas regiones del mundo.

Entre el tono y los ejemplos utilizados para el estudio, podría parecer como un texto de teoría de conspiración. Por lo que seguramente, el libro ha sido descalificado por aquellos que no tienen la misma línea de pensamiento.

Sin embargo, el libro logra algo fundamental. Es difícil (y sin embargo crucial) relacionar cuestiones humanistas a consecuencias materiales. En materia filosófica se ha estudiado extensamente la libertad individual. Pero estudiarlo como implicación – y causa – del funcionamiento de una economía, no es común.

De cierta manera, el autor logra concientizar que el desarrollo económico debe girar en torno a mejorar la condición humana. Si los esfuerzos no van encaminados a esto, no tiene punto e inclusive es perjudicial planear tantos programas de desarrollo.
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[t.p] = traducción propia
[p.t.p] = parafraseo, traducción propia

martes, 29 de julio de 2014

México vs. Holanda en Twitter

Todos sabemos la triste historia del domingo que fuimos eliminados del mundial de fútbol de Brasil en cuestión de minutos, pero ¿Como se vivió eso en las redes sociales?

Usando algunos paquetes de R y códigos propios, nos dimos a la tarea de realizar un experimento durante el juego, recopilando una muestra de tweets.

De acuerdo con datos reportados en diferentes medios, los tweets directamente relacionados con el último partido de México en el mundial alcanzaron, en todo el mundo, poco más de los 9 millones.

Nuestra base capturó solamente los que tienen georeferencias (es decir, que usan un aparato con GPS activado o una computadora que ha dado esa información a Twitter) y dentro de las coordenadas que forman un cuadro englobando a México (por el tamaño asimétrico país también entraron algunas zonas del sur de E.U.).

En total, durante los 175 minutos del ejercicio (el minuto 0 es las 11 am) obtuvimos con nuestro programa, 268,322 tweets (apróximadamente 35 mil de los cuales están en el área geográfica de Nuevo León y sur de Texas).

Como primer acercamiento a los datos, podemos observar que los minutos con mayor actividad coinciden perfectamente con los sucesos más importantes del partido. El primer pico que se observa es el gol de Giovanni dos Santos y después el gol y el penal de Holanda:
repeticiones de "o" durante México-Holanda!
A pesar de parecer más importante para el resultado del juego, observamos también en los datos que Robben quedó atrás del mexicano Memo Ochoa en menciones acumuladas. Lo anterior puede deberse a que la mayoría de las "quejas" de los tuiteros eran en contra de "Holanda" o "el arbitraje" y no necesariamente hacia el jugador.

Ello es importante porque sugiere que los mexicanos tendieron a equiparar las causas de la pérdida a instituciones enteras (un país o una organización) más que a un jugador (como Rafa Marquez o Robben) o un individuo (el arbitro). Mientras que los sucesos positivos como parar un gol fueron atribuidos a las hazañas de un "héroe" nacional.
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Elaboración propia con uso de paquetes twitteR, plyr y XLConnect en R. 

sábado, 14 de junio de 2014

Código para comparación de empresas mexicanas

En mi trabajo, en muchas ocasiones me encuentro lidiando con nombres de empresas mexicanas de diferentes bases de datos, codificadas de diferente manera que deben ser homologadas.

El problema principal que eh encontrado tiene que ver con la abreviación de "Sociedad Anónima de Capital Variable" que se aplica en México a las empresas que registran con esa razón social.

En muchas ocasiones abrevian "S.A. DE C.V." o "sa de cv", etc. Al parecer la imaginación humana no es suficiente para todas las diferentes maneras que esto se puede hacer.

Sin embargo, si tratas de hacer un "vlookup" o una comparación con un inner join en SQL, no obtienes resultados a pesar de tratarse de la misma empresa, por ese problema de caracteres en la abreviación de la razón social.

Por lo tanto, me di la tarea de crear la siguiente función para R, (emex, por "empresa mexicana") que básicamente elimina la mayoría de las abreviaciones que me eh encontrado y te deja un string comparable de solamente el nombre de la empresa.

Para los principiantes a R, como yo, solamente necesitan el paquete "stringr", copias y pegas esta función y le das el string que necesitas "limpiar" en el argumento.

Por ejemplo: 
Si tienes una entrada con "empresa mexicana, s.a de c.v." y otra con "empresa mexicana, sa de cv", un inner join no encontraría similitudes. Simplemente pasa ambos por la función: emex("empresa mexicana, s.a de c.v.") y emex("empresa mexicana, sa de cv") y deben darte el mismo string que es comparable: "empresa mexicana".

Obviamente esta función está mejor si se usa con lapply o sapply, para poder "limpiar" listas enormes de empresas de manera eficiente y rápida.


emex<-function(string)
{
 #Eliminando "s.a. de c.v." en varios formatos
 wblank<-gsub("s.a. de c.v."," ",(gsub("S.a. de C.v."," ",(gsub("s.a. De C.v."," ",(gsub("S.A. DE C.V.","",(gsub("sa de cv"," ",(gsub("sa. de cv."," ",(gsub("Sa. de Cv."," ",(gsub("s.a. De c.v."," ",(gsub("s.a. D.e. C.v."," ",gsub("s.a de c.v"," ",gsub("sa de cv."," ",string)))))))))))))))))))
 #Eliminando espacios de más
 s1<-gsub("  "," ",gsub("  "," ",wblank))
 s2<-gsub(",,",",",s1)
 s3<-str_trim(s2)
 #Quitando comas finales
 if(substring(s3,max(nchar(s3)),max(nchar(s3)))==",")
  {
   m4<-substring(s3,1,max(nchar(s3)-1))
   s4<-paste(m4,gsub(","," ",substring(s3,max(nchar(s3)),max(nchar(s3)))))
  }
 else
  {
   s4<-s3
  } 
str_trim(s4)  
}