sábado, 22 de noviembre de 2014

Dos tipos de personas

Mis conocidos ya habrán escuchado contarles de mi pequeña hipotesis de la acumulación de riqueza: la de los ahorradores y deudores. En el mundo hay dos tipos de personas: los ahorradores, que "prestan" en forma de ahorro en bancos, inversiones o directamente a los deudores, que consumen más de lo que ganan.

Los primeros tenderán a generar más riqueza que los segundos porque las rentas del capital, especialmente en estos tiempos, tiende a tener tasas de crecimiento más altas. Al final de cuentas, el nombre del juego es "capitalismo".

Entonces, ¿Todos deben ser dueños de capital (empresarios)?

No necesariamente. En estos años de computadoras que aprenden y empresas ultra-eficientes, la única manera para poder competir contra los rendimientos del capital es ser un bien suficiente escaso en el mercado laboral (por ejemplo, obteniendo un skillset extremadamente útil).

Pero si eres un trabajador común y corriente, la manera de "ganarle al mercado", como dirían los gurus de las finanzas, es "prestando" a los que tienen menos paciencia para esperarse a ahorrar o a las empresas que pueden poner a buen uso productivo ese dinero.

En realidad no es una teoría bien establecida, más que meras observaciones de mis alrededores pero la evidencia empírica que me eh encontrado ha estado generalmente de acuerdo.

El más reciente ejemplo que me encontré, un interesante estudio del INEGI sobre la Productividad Total de los Factores (PTF) confirma en cierto sentido estos argumentos.

Del estudio, lo primero que salta a la vista es la caída en la PTF de 1990 al 2012 en -0.3% (es decir, como país, usamos más recursos para producir lo mismo cada año). Claro, aquí está el efecto de la crisis del 2009, que reduce el valor de la producción pero no en la misma proporción el uso de los recursos (hay un efecto de stickiness). Pero aun quitando esos años, resulta preocupante que el crecimiento promedio de la productividad se queda flat (-0.10%).
Crecimiento porcentual promedio de la PTF

Un crecimiento negativo promedio no es lo mismo que una caída a lo largo de los mismos años, pero aun así preocupa que no podamos sostener un crecimiento sostenido en la productividad, un ya conocido problema de la economía mexicana.

Lo interesante para mi punto de los deudores y prestadores es que si dividimos a la PTF por factor contribuyente, encontramos algo interesante: la productividad del factor capital por mucho ha sido sostenido y positivo, inclusive en tiempos de crisis (1.54% en promedio). Por otro lado, la productividad del factor trabajo ha sido mucho menor (0.58%). Si tomamos como dado el teorema de que el pago de un factor será su productividad, podemos intuir que sencillamente quien tiene el capital ha generado mayores tasas de retorno que quien ofrece su trabajo en el mercado laboral.

Crecimiento porcentual promedio de la PTF

Resulta obvio que dentro del factor trabajo se encuentran los trabajos que han crecido en su productividad y los que no, pero al menos con esta información es imposible discernir entre los trabajos "buenos" y los "malos". El sentido común te diría que tendría a ser algo consistente con lo que explicaba al principio: solamente los trabajadores con skillsets muy útiles están viendo sus sueldos incrementar.

No necesitas ser un cientifico o tener un doctorado para darte cuenta que esta tendencia solamente se va acelerar con el paso de los años, por lo que cada día que pasa tiene más sentido pasar de ser un trabajador común y corriente a uno "diferente" y además, mantener una buena porción de capital en forma de ahorros o inversiones.
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Fuente: 
INEGI. Productividad Total de los Factores Modelos KLEMS. Link.

martes, 4 de noviembre de 2014

Lecturas Recomendadas (Octubre-2014)

Hace mucho que no hacía esto, pero eh estado leyendo cosas interesantes este mes que valen la pena compartir más allá de mi lista de Pocket o tweets...

Big Data-ish / Programación:
Asuntos internacionales:
Artes/Otros:
Economía:

miércoles, 29 de octubre de 2014

¿Y el 'espíritu emprendedor'?

Como pocas veces sucede con las instituciones del país, este miércoles me lleve una grata sorpresa al conocer que la Suprema Corte de Justicia había declarado inconstitucional la petición del PAN de llevar a cabo una consulta pública sobre un salario mínimo "digno".

La razón, de acuerdo con lo presentado por la mayoría de la corte, es que la ley federal de consulta popular promulgada el año pasado que abría la puerta a este tipo de consultas requiere que estas no afecten a los ingresos o egresos del estado. Es decir, que toda consulta es valida, siempre y cuando no detenga la maquinaria fiscal que tanto les ha costado a los políticos.

Por ende, como muchos ingresos del gobierno, a través de multas o servicios, dependen del nivel vigente del salario mínimo, la corte correctamente rechazo la petición del PAN. Los disidentes argumentaron que cualquier consulta posterior en teoría afecta los intereses monetarios del estado, pero esto es un tema a lidiarse en el legislativo pues -si estas de acuerdo con la postura- la ley está en todo caso mal diseñada.

Hasta aquí, todo bien. La corte está para proteger la constitución y en este caso hizo lo debido puesto que a clara luz la petición violaba el espíritu de la reforma.

Sin embargo, justo en el espíritu de la constitución es en dónde nace mi preocupación.

La consulta sobre el salario mínimo fue rechazada por que atentaba contra (o a favor de) los intereses del estado, sin la menor contemplación por una porción importante de los ciudadanos.

Una consulta popular para elevar el salario mínimo a uno "suficiente" para las necesidades de los mexicanos, afectaría directamente el patrimonio de millones de personas. Claro, siempre se alude a los trabajadores asalariados que a todas luces ganarían más dinero (¿Quién, en su sano juicio, pensaba que el resultado de la consulta sería en contra de elevar el salario mínimo?) pero también perderían millones de empresarios y jubilados.

Quizás es fácil imaginarse que empresas que facturan millones de dólares al año pueden costear pagar ligeramente más - y puede ser cierto- pero una alza al salario también afectaría a las empresas que están en el margen de la curva de productividad.

A su vez, los jubilados que están actualmente en mercados financieros, dependen directamente de los dividendos que medianas y grandes empresas pueden obtener.

No soy ningún proponente de mantener vivo a las empresas poco productivas, pero se debe aceptar que con una consulta popular se estaría jugando también con el "ingreso y egreso" de millones de personas, para bien y para mal.

El espíritu de las reformas (y por lo tanto la constitución) deberían reflejar esto y no necesariamente los referentes al tesoro público.
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Opinión.

viernes, 24 de octubre de 2014

"Solo aceptamos efectivo"

No es sorprendente para muchos que los incentivos en la Reforma Hacendaria (o miscelánea fiscal, según a quién le preguntes) están desproporcionadamente inclinados hacia la informalidad.

Pues una cosa es que los incentivos no ayuden a generar formalidad, y otra totalmente diferente es que los negocios ya formales busquen la informalidad. Quizás es mi emprendedor hablando pero no solamente se trata de pagar más impuestos, sino de todos los costos implícitos que se tienen al tratar de cumplir con las regulaciones actuales. Hoy en día, casi cualquier PyMe requiere de un sistema de facturación electrónica, al menos un contador y conocimientos sobre uso de tecnología (en un país que no necesariamente brilla por su educación). No se diga además las horas perdidas en declarar mensualmente los ingresos y egresos, cotejar facturas y hacer demás movimientos fiscales. Es simplemente un laberinto que parece no tener fin. De hecho, eh notado que desde la reforma cada vez más negocios me ofrecen descuentos o trato preferencial por pagar en efectivo (algunos hasta se niegan a aceptar tarjetas).

Pero suficiente con las quejas, ¿Qué dicen los datos?

Replicaré un ejercicio muy sencillo e intuitivo robado del blog de Jonathan Heath. Tomemos los datos del PIB y del dinero en circulación de los últimos años para vislumbrar alguna tendencia. Si bien se ha recuperado la cantidad demandada de dinero por falta de problemas inflacionarios (como resume Heath: “el valor del dinero se pierde muy rápido cuando hay más inflación, por lo que la gente no está dispuesta a mantener saldos en efectivo”) observamos que esta no se ha detenido en un nivel “normal” sino que, como porcentaje del PIB, sigue creciendo.

Lo anterior a pesar de avances tecnológicos importantes (tarjetas de crédito, internet, paypal, etc) que uno pensaría llevan a una reducción en la cantidad demandada de dinero en efectivo vis a vis el producto total.

El siguiente gráfico muestra justamente esta curiosidad: el dinero en circulación, como porcentaje del PIB nominal, está ya en niveles históricos (en gris el trimestre dónde se aprobó la reforma fiscal).


Una vez más, es sabio repetir las palabras de Heath: “¿Qué ocurre en la economía mexicana que la gente quiere y utiliza cada vez más y más dinero?

Creo que parece sencillo: el dinero en efectivo es más difícil de rastrear por el gobierno y evita todo el proceso burocrático de reportar cada respiro que damos. Por lo tanto, es lógico que se demande más esta forma de pago que otro sustituto.
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Datos del Banco de México e INEGI. 
Base monetaria promedio por trimestre contra PIB Nominal.
Idea del blog de Jonathan Heath.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Presupuestos y optimismo

Una fracción de esta columna fue publicado el 12 de Septiembre del 2014 en el espacio de Ideas de Reporte Índigo (liga). 
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Mucho se puede decir sobre el Presupuesto de Egresos 2015, dado a conocer la semana pasada por el titular de la Secretaría de Hacienda, Luis Videgaray.

Como era de esperarse, el PRI inmediatamente enumeró los beneficios del presupuesto, histórico en muchos rubros, mientras que el PAN opto por acentuar el componente de deuda que incrementará.

Y si bien la discusión sobre tecnicismos puede ser aburrida o tediosa, el documento en su generalidad peca de algo que se está volviendo costumbre en la administración de Enrique Peña Nieto: sobre-optimismo.

Según el argumento de Hacienda, estos próximos años creceremos tanto que se justifica un mayor endeudamiento hoy. Se asegura también, aunque de manera implícita, que las tasas de interés sin precedentes de las que gozamos gracias a los estímulos de la Fed en Estados Unidos se mantendrán por los próximos años.

Una y otra vez, Hacienda y la Presidencia han caído en las falsas esperanzas de los hacedores de política. Recordemos simplemente las ridículas estimaciones oficiales a inicios del 2014 y el argumento de que la reforma fiscal no afectaría al crecimiento. Conmemoremos también la reforma financiera y su histórico “empuje” al consumo, que hasta hoy sigue sin incidir en el crecimiento.

En está ocasión incluso proyectan que los ingresos petroleros crecerán casi 15% anual desde el 2015, meta nada conservadora.

Pero siendo honestos, la ceguera presupuestal, no es un tema partidario o inclusive mexicano.

Resulta curioso que hace un par de años, Jeffrey Frankel, un investigador de la Universidad de Harvard, publicó un estudio sobre las estimaciones oficiales de 33 gobiernos en el mundo.

Naturalmente, uno esperaría que los pronósticos no estuvieran correctos pero que no existiría sesgo entre las bajas y altas. Es decir, uno pensaría que un año los gobiernos sobre-estimen pero otros sub-estimen el crecimiento.

Al final de unos cuantos años, el gasto de un periodo se compensaría con el ahorro del otro, tal y como Videgaray asegura que pasará cuando se termine la administración.

No obstante, el estudio encontró un sesgo positivo en todos los países, pobres y ricos. En México, por ejemplo, en promedio se pronostica un crecimiento del PIB 1.7% más alto de lo que termina siendo.

¿Cuál es la consecuencia directa de ello? En el presente, tal como lo refleja el presupuesto del 2015, se derrocha en más burocracia y se endeuda al país porque confiamos en que el futuro será mejor.

Por ejemplo, en Europa se ahorró poco durante las épocas de crecimiento y se prometieron beneficios sociales nunca antes vistos. Salud, educación y un salario mínimo “digno” fueron anunciados por políticos dispuestos a todo por votos. ¿Suena parecido?

El resultado fueron gobiernos fuertemente endeudados durante las épocas buenas, que tuvieron que acudir a políticas de austeridad dolorosas durante la crisis del 2009.

Que el Secretario de Hacienda argumente que un año antes de unas elecciones, justamente cuando habrá más incentivo por gastar, será el año del “ahorro” rebasa todo mi instinto racional. ¿Soy el único que lo ve de más iluso?

Peor aún para nuestro país, el estudio de Frankel encuentra que el sesgo positivo tiende a incrementar cuando la economía está en crecimiento. Es decir, si el presupuesto de este año es optimista, de acuerdo al estudio, en los próximos años el sesgo tenderá a ser mayor.

Si bien es cierto que ni México ni el PRI son los únicos en el mundo que pecan de sobre-optimismo, nos lleva a una interesante conclusión: si seguimos confiando ciegamente en Hacienda, tendremos en unos años los mismos problemas de sobre-endeudamiento de los que sufren los países Europeos, y entonces ni las reformas nos salvarán.
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Opinión.

domingo, 31 de agosto de 2014

La historia se repite

Recientemente Bloomberg View, normalmente un refugio de opiniones conservadoras, publicó un artículo francamente deprimente de Wiliiam Pesek, argumentando que Corea y Japón podrían acelerar el crecimiento económico con un nuevo impuesto.

Se trata de una falacia tan recurrente como las crisis de Argentina. Pesek argumenta que las empresas más grandes de esos países tienen mucho dinero "guardado". Si tan solo las hiciéramos gastar en inversiones o mejores sueldos, podríamos impulsar el crecimiento y reducir la desigualdad.

Y que mejor manera de obligar a alguien a hacer lo que no quiere que inventando un nuevo impuesto, en este caso del 10% al dinero "guardado" en las cuentas bancarias de las empresas.

Empecemos primero por la obviedad de que si las empresas no están gastando en mejorar salarios es porque simplemente no tienen presiones por hacerlo (ergo, o no hay movilidad en el mercado laboral o no hay suficiente demanda por trabajo). También resulta sencillo ver que al parecer ninguno de los dos países tiene condiciones propicias para la inversión y por lo tanto el pago es simplemente mayor si se tiene el dinero en el banco.

Entonces, ¿Que grandioso efecto tendría el nuevo impuesto?

A falta de razones por las cuales invertir en casa, las empresas simplemente invertirían más en países cuya razón de retorno sobre riesgo sea más alto, un resultado claramente no deseado por los gobiernos locales. Todavía peor si al gobierno se le ocurre la idea de obligar a las empresas a invertir en casa, pues el gasto se haría en inversiones que no tendrían sentido económico.

¿Acaso nadie en Seúl entiende el concepto de costo de oportunidad? ¡Cuantos recursos no se desperdiciarían en inversiones poco productivas solo por evitar pagar un impuesto!

Al autor y los proponentes del impuesto también se les olvida que tener "guardado" dinero en realidad no lo es, pues los bancos prestan a su vez esos capitales. Una vez más, que tampoco estén prestando los bancos a pequeñas empresas o personas físicas es causado por razones estructurales (por ejemplo, una población cada vez más chica) y no por algún estigma social, como implícitamente argumenta Pesek.

Pero queda también el tema más filosófico - que rara vez se discute. ¿Bajo que principio tiene el gobierno poder de decisión sobre lo que el considera que sea la mejor opción para los dueños de una empresa? El autor razona que estas empresas son controladas por familiares y por lo tanto están "cerradas" a las personas comunes. Pero entonces bajo ese mismo argumento todas las PyMEs del mundo también están excluyendo a todos los demás y deberían de ser obligadas a vender acciones.

Si la variable que determina entonces el trato diferencial es la cantidad de ventas o empleados no se está discutiendo la ley en principio, como bien expuso Milton Friedman décadas antes, sino en función de una circunstancia especial.

Por más dramático que suene, los gobernantes de plano no aprenden de la historia.
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Opinión.

sábado, 2 de agosto de 2014

‘La tiranía de los expertos’ – William Easterly (Basic Books, Nueva York, 2014).

por: Alberto Morales. 

Lo primero que hay que entender del libro (aunque pueda doler) es que no es un manual de soluciones para el desarrollo económico. No contiene ideas específicas para mejorar la calidad de la salud, vivienda, infraestructura, reducir la corrupción o cualquier otra temática que atañe al desarrollo económico.

El libro es una crítica, y como tal, tiene gran valor. Decir que el autor “no propone nada” o peca de pesimista, son argumentos vacíos. El rol del crítico – aunque pueda ser incómodo – es indispensable para el avance en cualquier disciplina humana.

Así, en palabras del autor, ‘La tiranía de los expertos’ es un libro sobre principios, no sobre soluciones: “Es crítico tener correctos los principios de acción antes de actuar, y esta es la tarea a la que el libro está encomendada” [t.p].

En época donde lo práctico impera, la reflexión que (aparentemente) no tiene ningún valor, termina sobrando. Las discusiones sobre el desarrollo económico tienden a girar en torno a las mejores soluciones materiales para reducir la pobreza, como si fueran prescripciones médicas. Y es precisamente esa mentalidad ‘tecnócrata’ con la que Easterly está rotundamente en contra.

Para entender el tono ácido que domina el libro, es importante entender el contexto del autor. Durante 17 años trabajó como economista en el Banco Mundial (1985-2001), institución a la que critica sin morderse la lengua. Siendo un confeso tecnócrata durante algún tiempo, salió del Banco Mundial para continuar con una carrera académica donde ahora trabaja como profesor e investigador en la Universidad de Nueva York.

Desde entonces, además de numerosos artículos, ha publicado dos libros. “En busca del crecimiento” (2001) y “La carga del hombre blanco” (2006). El primero hace un repaso de las ideas de los economistas que han fallado para reducir la pobreza. El segundo – cuyo título alude al poema de Kipling – critica directamente el rol de los programas de ayuda extranjera, culpándolos en gran parte de la pobreza existente en ciertas regiones del mundo.

En los últimos años ha criticado ampliamente a instituciones de desarrollo tales como el Banco Mundial, la ONU, la fundación Bill & Melinda Gates. Entre artículos periodísticos, guerras de Twitter y demás, ha sido partícipe en debates con Jeffrey Sachs (quien diseñó las metas del milenio de la ONU). Generalmente criticando el rol de los programas de ayuda extranjera.

Así, publica su tercer libro “La tiranía de los expertos” a principios de este año. En esta entrega busca explorar el núcleo de la naturaleza del desarrollo y los errores en su concepción que han sido lastrados hasta la actualidad.

El tema central que trata, es la importancia de los derechos individuales. La idea de que la libertad individual ha sido el motor de desarrollo a lo largo de la historia, es repetida hasta el cansancio en cada parte del libro.

En las primeras dos secciones se desarrolla el marco para comprender la evolución del manejo del desarrollo económico. En la primera, profundiza en el ‘debate que nunca sucedió’. Habla del debate, que debió de haber existido entre los ganadores del Premio Nobel de Economía de 1974. Dos economistas con visiones diametralmente opuestas sobre cómo debería plantearse el desarrollo económico. Por un lado Friederich Hayek quien “articuló una visión de cómo los derechos individuales eran tanto un fin en sí mismo, como un medio en los que individuos libres en una sociedad libre, resuelven muchos de sus propios problemas” [t.p]. Mientras que Gunnar Myrdal (según citas de Easterly) defendía que los esfuerzos para el desarrollo serían ineficientes si no existía una regulación vinculante, que impusiera obligaciones en los ciudadanos. [p.t.p]. No hace falta decir con quién congenia el autor, y defiende en el resto del libro.

Algo fundamental que surge en el principio de esta primera sección es la explicación de que el debate no es un ejercicio de heurística para el debate entre una economía de mercado contra una planificada por el gobierno. La capacidad de oprimir los derechos individuales no depende de gobiernos marcados por tendencias ‘derechistas’ o ‘izquierdistas’, en ambos pueden existir élites políticas o económicas que puedan limitar al individuo de distintas maneras.

En la segunda sección, por medio de tres casos históricos distintos (Migración china hacía EE.UU, colonialismo inglés en África y apoyo de EE.UU a Colombia durante la Guerra Fría), defiende la tesis de cómo el ‘Primer Mundo’ ha ido en contra de la libertad individual de otros países por cuestiones políticas.

A partir de esto el libro desarrolla tres debates que caracterizan la naturaleza del desarrollo. Por medio de estadísticas, narrativas históricas, estudios académicos y análisis conceptual, desarrolla una postura sobre tres cuestiones fundamentales:

Pizarrón en blanco vs. Aprender de la Historia – En esta sección critica la idea de que los expertos en desarrollo deberían aconsejar llevar a cabo programas específicos, muchas veces sin tomar en cuenta las características específicas de la región. Características como valores sociales, geografía, reglas de mercado suelen ser dejadas a un lado según el autor, y es precisamente lo que frena el desarrollo.

Naciones vs. Individuos. Sobreponer resultados agregados como PIB per cápita, crecimiento y demás, puede ser dañino para la vida de los ciudadanos. Si se restringen libertades como salir del país o tener libertad de expresión, sirve de poco presumir milagros económicos. Así, defiende de que el crecimiento no es positivo solo por mera estadística sino porque debería representar una mejora en la vida de los individuos.

Diseño consciente vs. Soluciones Espontáneas. Easterly indaga en como históricamente el crecimiento ha funcionado por proyectos que no son planeados. Utilizando ejemplos como el incremento en valor de un vecindario en Nueva York por el uso para galerías de arte que antiguamente fueron plantas industriales, hasta el desarrollo de la automotriz Hyundai en Corea, defiende la libertad de ejercer la creatividad para solucionar necesidades de la sociedad.

A lo largo del libro critica la imagen del ‘dictador benevolente’, repasando profundamente situaciones históricas. Más que atribuir el mérito a los gobernantes en turno, analiza los hechos específicos –generalmente de ciudadanos - que han detonado altos crecimientos en ciertas regiones del mundo.

Entre el tono y los ejemplos utilizados para el estudio, podría parecer como un texto de teoría de conspiración. Por lo que seguramente, el libro ha sido descalificado por aquellos que no tienen la misma línea de pensamiento.

Sin embargo, el libro logra algo fundamental. Es difícil (y sin embargo crucial) relacionar cuestiones humanistas a consecuencias materiales. En materia filosófica se ha estudiado extensamente la libertad individual. Pero estudiarlo como implicación – y causa – del funcionamiento de una economía, no es común.

De cierta manera, el autor logra concientizar que el desarrollo económico debe girar en torno a mejorar la condición humana. Si los esfuerzos no van encaminados a esto, no tiene punto e inclusive es perjudicial planear tantos programas de desarrollo.
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[t.p] = traducción propia
[p.t.p] = parafraseo, traducción propia

martes, 29 de julio de 2014

México vs. Holanda en Twitter

Todos sabemos la triste historia del domingo que fuimos eliminados del mundial de fútbol de Brasil en cuestión de minutos, pero ¿Como se vivió eso en las redes sociales?

Usando algunos paquetes de R y códigos propios, nos dimos a la tarea de realizar un experimento durante el juego, recopilando una muestra de tweets.

De acuerdo con datos reportados en diferentes medios, los tweets directamente relacionados con el último partido de México en el mundial alcanzaron, en todo el mundo, poco más de los 9 millones.

Nuestra base capturó solamente los que tienen georeferencias (es decir, que usan un aparato con GPS activado o una computadora que ha dado esa información a Twitter) y dentro de las coordenadas que forman un cuadro englobando a México (por el tamaño asimétrico país también entraron algunas zonas del sur de E.U.).

En total, durante los 175 minutos del ejercicio (el minuto 0 es las 11 am) obtuvimos con nuestro programa, 268,322 tweets (apróximadamente 35 mil de los cuales están en el área geográfica de Nuevo León y sur de Texas).

Como primer acercamiento a los datos, podemos observar que los minutos con mayor actividad coinciden perfectamente con los sucesos más importantes del partido. El primer pico que se observa es el gol de Giovanni dos Santos y después el gol y el penal de Holanda:
repeticiones de "o" durante México-Holanda!
A pesar de parecer más importante para el resultado del juego, observamos también en los datos que Robben quedó atrás del mexicano Memo Ochoa en menciones acumuladas. Lo anterior puede deberse a que la mayoría de las "quejas" de los tuiteros eran en contra de "Holanda" o "el arbitraje" y no necesariamente hacia el jugador.

Ello es importante porque sugiere que los mexicanos tendieron a equiparar las causas de la pérdida a instituciones enteras (un país o una organización) más que a un jugador (como Rafa Marquez o Robben) o un individuo (el arbitro). Mientras que los sucesos positivos como parar un gol fueron atribuidos a las hazañas de un "héroe" nacional.
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Elaboración propia con uso de paquetes twitteR, plyr y XLConnect en R. 

sábado, 14 de junio de 2014

Código para comparación de empresas mexicanas

En mi trabajo, en muchas ocasiones me encuentro lidiando con nombres de empresas mexicanas de diferentes bases de datos, codificadas de diferente manera que deben ser homologadas.

El problema principal que eh encontrado tiene que ver con la abreviación de "Sociedad Anónima de Capital Variable" que se aplica en México a las empresas que registran con esa razón social.

En muchas ocasiones abrevian "S.A. DE C.V." o "sa de cv", etc. Al parecer la imaginación humana no es suficiente para todas las diferentes maneras que esto se puede hacer.

Sin embargo, si tratas de hacer un "vlookup" o una comparación con un inner join en SQL, no obtienes resultados a pesar de tratarse de la misma empresa, por ese problema de caracteres en la abreviación de la razón social.

Por lo tanto, me di la tarea de crear la siguiente función para R, (emex, por "empresa mexicana") que básicamente elimina la mayoría de las abreviaciones que me eh encontrado y te deja un string comparable de solamente el nombre de la empresa.

Para los principiantes a R, como yo, solamente necesitan el paquete "stringr", copias y pegas esta función y le das el string que necesitas "limpiar" en el argumento.

Por ejemplo: 
Si tienes una entrada con "empresa mexicana, s.a de c.v." y otra con "empresa mexicana, sa de cv", un inner join no encontraría similitudes. Simplemente pasa ambos por la función: emex("empresa mexicana, s.a de c.v.") y emex("empresa mexicana, sa de cv") y deben darte el mismo string que es comparable: "empresa mexicana".

Obviamente esta función está mejor si se usa con lapply o sapply, para poder "limpiar" listas enormes de empresas de manera eficiente y rápida.


emex<-function(string)
{
 #Eliminando "s.a. de c.v." en varios formatos
 wblank<-gsub("s.a. de c.v."," ",(gsub("S.a. de C.v."," ",(gsub("s.a. De C.v."," ",(gsub("S.A. DE C.V.","",(gsub("sa de cv"," ",(gsub("sa. de cv."," ",(gsub("Sa. de Cv."," ",(gsub("s.a. De c.v."," ",(gsub("s.a. D.e. C.v."," ",gsub("s.a de c.v"," ",gsub("sa de cv."," ",string)))))))))))))))))))
 #Eliminando espacios de más
 s1<-gsub("  "," ",gsub("  "," ",wblank))
 s2<-gsub(",,",",",s1)
 s3<-str_trim(s2)
 #Quitando comas finales
 if(substring(s3,max(nchar(s3)),max(nchar(s3)))==",")
  {
   m4<-substring(s3,1,max(nchar(s3)-1))
   s4<-paste(m4,gsub(","," ",substring(s3,max(nchar(s3)),max(nchar(s3)))))
  }
 else
  {
   s4<-s3
  } 
str_trim(s4)  
}

domingo, 8 de junio de 2014

¿Tasa negativa?

Como ya es conocido, a muchos nos sorprendió la decisión del Banco de México del viernes de reducir de 3.5% a 3% la tasa de interés objetivo.

Mi primera reacción fue tajantemente negativa: el Banco de México no ha logrado su objetivo de inflación desde... bueno, nunca (ver gráfica).
El fine-print aquí es que el objetivo es en realidad un promedio de 3%, obviamente con un margen de +-1 punto cada mes. Es decir, tener tasas de inflación de 2%, 3% y 4% durante 3 meses sería alcanzar el objetivo, pero esto es diferente a tener tasas de 3.5%, 3.5% y 3.7% (siendo el promedio 3.6%).

Considerando lo anterior, resulta evidente que no llegar a un objetivo explícito pone en tela de duda la autonomía y persistencia del instituto. De hecho, la expectativa de los analistas parece estar convergiendo en los rangos altos del "margen" desde hace ya muchos meses (ver tabla):


Que en un futuro nadie le crea Banxico es un pensamiento apocaliptico terrible.

Finalmente, resulta, en mi opinión, injustificable que el débil crecimiento de la economía sea tomado en consideración para tal política de relajamiento, puesto que 1) no se encuentra dentro del objetivo del instituto y 2) es resultado principalmente de un mal manejo del tema fiscal por parte de Hacienda. Tratare de escribir más sobre el tema en el futuro, pero la falta de inversión y gasto privado tiene gran parte de sus origenes en los incentivos erróneos que fueron puestos a raíz de la Reforma Fiscal porque esencialmente subsidian a la informalidad y castigan a la inversión y el ahorro. En mi opinión el Banco Central poco tiene que hacer corrigiendo las malas políticas fiscales del ejecutivo.

Pero con el paso del tiempo, y escuchando otras opiniones, prevaleció una mente más clara: visto en el contexto global, alinear la dirección de las tasas de interés con Estados Unidos tiene sentido en un lapso más largo de tiempo.

De hecho, el débil desempeño de la economía funcionó como buena excusa para reducir el diferencial con la tasa de interés de la Fed, a su vez haciendo menos atractiva la fuga de capitales cuando esta segunda comience a subir.

Esperar al fin del QE sin bajar tasas quizá significaría una decisión más díficil en ese entonces: frenar a una economía que apenas estaría recuperándose o arriesgar una fuga de capitales con un impacto inflacionario importante.

Siendo la persona terca que soy, me queda solamente una duda respecto a todo esto, ¿Que sucede ahora con una tasa de interés negativa en términos reales? ¿Vale la pena correr el riesgo de una burbuja con el fin de evitar una fuga de capitales en el futuro?

Sin duda la respuesta no es fácil porque a pesar de que hay todavía mucha holgura en la economía, las burbujas tienen la peculiar característica de esconderse entre los números hasta que es muy tarde.

Al menos espero que considerando el nivel históricamente bajo de tasas de interés que ahora prevalecerá por unos meses, esto haya entrado en el cálculo de Banxico.
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Opinión.

miércoles, 28 de mayo de 2014

¿Recesión o no recesión?

Últimamente ha existido mucho debate sobre la economía mexicana y su estado "estacionario". Mientras que el gobierno obviamente esquivará la pregunta, otros aseguran que al menos desde el segundo trimestre del 2013, la economía estuvo en recesión. Técnicamente hablando, de acuerdo a la definición usada en Estados Unidos para tal, no se trato de una recesión puesto que tendría que haber una tasa negativa de crecimiento por al menos dos trimestres consecutivos, situación que no se dió.

No obstante, estaría bien al menos considerar otras maneras de medir el estado de la economía. El problema con medir el crecimiento del PIB es que puede esconder problemas que existen en subsectores de este. Un ejemplo: uno o dos sectores muy grandes en términos monetarios (terciarios, por ejemplo), crecen de manera desmedida, escondiendo así caídas ligeras en todos los demás sectores. Si consideramos este factor de magnitud, podemos facilmente ver porque algunos aseguran que se siente como una "recesión" cuando el PIB de hecho se encuentra creciendo.

Para este encomendado, es prudente elaborar un índice de dispersión, que nos muestra que tan "disperso" es el crecimiento en el conjunto de la economía.

Para cada subsector se calcula la tasa de crecimiento respecto al mismo trimestre de un año antes, esto ignorando por completo la magnitud del mismo. Así, tenemos un 1 si el subsector creció y un 0 si decreció. Después multiplicamos el "dummy" por la proporción, en magnitud, de ese subsector dentro del PIB, dándonos una idea del porcentaje de la economía que está en crecimiento (sin importar cuanto).

Aquí el resultado del ejercicio desde 1994:
La línea cafe es el promedio histórico (74% de la economía en crecimiento).

Como el lector podrá ver, el índice describe bastante bien las recesiones que hemos vivido en el país (1995, 2001, una ligerísima en el 2003, 2009 y una ligera en 2013). 

Bajo esta medición, se puede intuir que 2013 fue un año malo para la mayoría de las industrias del país, en su pico más bajo poco menos del 55% de la economía estaba en crecimiento. Los últimos 3 datos (casi un año) no son especialmente alentadores, puesto que no se ha podido "despegar" a lo largo de la economía, sino que ciertos subsectores (como manufacturas y automotriz) están escondiendo el estancamiento que otras industrias están presenciando.  
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Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI (BIE).

domingo, 11 de mayo de 2014

Monopolio San-Petrino y la edad de sus habitantes

Hace poco el diario The Economist, mostró una explicación bastante intuitiva sobre la razón detrás de algunas burbujas inmobiliarias, tendencia que podría tener relevancia aquí en Monterrey.

En corto, los precios incrementan exorbitantemente en ciudades como Nueva York o San Francisco por la tendencia natural de monopolizar la oferta de viviendas por parte de los ciudadanos que ya viven ahí.

La demanda por viviendas nuevas está en función de la renta económica que genera el lugar; trabajos, parques, vialidades o cualquier otra característica de la zona que haga provechoso vivir ahí.

Al incrementar la demanda, uno esperaría que los precios se hicieran más altos, atrayendo a su vez la expansión de la oferta. En el equilibrio, el excedente del consumidor se maximizaría obteniendo un precio en el cual los que ya no puedan aprovechar la renta generada por la ciudad serían indiferentes entre quedarse o irse. La demanda = oferta y los precios serían "justos".

Lo diferente del mercado en una ciudad es que los habitantes que ya viven ahí tienen maneras de influenciar la expansión de la oferta, decidiendo sobre las leyes de zonas. En teoría, entre más restringida se haga la entrada a nuevos habitantes, se maximiza el excedente de los habitantes dentro de la zona, aunque no necesariamente de toda la sociedad (la cantidad demandada es mayor a la oferta permitida por los residentes).

En el caso del municipio de San Pedro (en Monterrey), parece existir una sociedad un poco mejor organizada que en el resto del país, pero no necesariamente parece ser una variable importante para frenar el desarrollo de más oferta de vivienda (por poner un ilustre ejemplo: Valle Oriente).

Más bien, mi teoría es que lo que podría estar actuando como un monopolizador natural es simplemente la edad de sus habitantes, que han vivido toda su vida en el municipio y tienden a ser menos propensos a vender su propiedad y convertirla en departamentos.

Para ilustrar el punto van algunos datos, del año 2000 al 2010 sucedieron importantes cambios en el área metropolitana;

  1. Hubo un incremento "natural" de la población (un 21%).
  2. Los habitantes se hicieron más "independientes", al caer en todos los municipios los habitantes por hogar (de 4.1 a 3.9 personas/hogar). No es una tendencia particularmente grande, pero obviamente tiende a poner presión sobre la oferta de casas. 
  3. El incremento en la población se dio de manera dispar. En el municipio de San Pedro la población de hecho cayó (-3,300 habitantes aproximadamente). 
  4. El municipio de San Pedro también se hizo más viejo. Del 2000 al 2010, la mediana de edad pasó de 25 a 30 años (la alza más grande de todos los municipios metropolitanos) y el porcentaje de personas mayores a 60 años pasó de 8.5% a 13.4% durante el mismo periodo (también el municipio con mayor alza). En corto, no "entraron" personas jóvenes a vivir al municipio, evidente también en la caída de población del punto previo. 

El municipio de San Pedro es el más "viejo" del área metropolitana de Mty.


¿Qué significan todas estas tendencias concretamente?

No soy experto en el tema, pero resultan obvias algunas cosas (que observamos en la realidad);
  1. La demanda por vivir en San Pedro continuara poniendo presión sobre la infraestructura (escenario que todos ya nos imaginamos). 
  2. A pesar de la increíble cantidad de departamentos nuevos que vemos, la oferta está creciendo más lentamente que la demanda por ser un municipio "viejo". Es decir, los nuevos desarrollos, en teoría están solamente acomodando la demanda que no se dio del 2000 al 2010. 
  3. En la medida en la que incrementan los problemas de vialidad, la renta (en el sentido económico) de vivir en San Pedro se ha incrementado todavía más, acelerando el crecimiento de la demanda más allá de la tasa de crecimiento "natural" de esta. 
  4. La oferta no se ha expandido en parte por la población de mayor edad. 
  5. Los ingredientes para la alza de precios que estamos viendo están ahí pero no son permanentes (eventualmente, las personas mayores tendrán que morir y la tentación de convertir en departamentos esas enormes casas en Calzada del Valle va ser muy alta para cualquiera)
¿La conclusión? Si lo que queremos los habitantes actuales de San Pedro es vivir más cómodos en el futuro, debemos aceptar que tendremos que organizarnos mucho más para influir en las decisiones de zonificación y en que el problema de vialidad fuera de San Pedro se tiene que arreglar drásticamente (medios más eficientes de transporte en toda la ciudad reducirían la renta económica del municipio vis-a-vis otros).  

En cuanto a los precios, a medida que comiencen a morir los habitantes mayores, la oferta se expandirá (me imagino que drásticamente) y los precios van a tender a caer. La caída no va ser necesariamente enorme, por la demanda que todavía falta de "acomodar", pero es evidente que no podrán seguir creciendo por siempre a las mismas tasas que observamos hoy.

Desde luego mi teoría podría estar equivocada porque se basa en observaciones cotidianas pero parte de la ciencia económica también es esta (especialmente cuando no se tienen datos confiables más actuales).
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Censo de Población y Vivienda 2010. INEGI
Sistema Estatal y Municipal de Bases de Datos (SIMBAD). INEGI. 

viernes, 9 de mayo de 2014

Gobierno de Disimulo

En una cosa parecemos estar de acuerdo los mexicanos de todas inclinaciones políticas: la administración actual sabe lidiar con los medios de comunicación.

El ejemplo más notorio es en seguridad, en dónde el contraste con los años de Felipe Calderón es inquietante. A pesar de que el gobierno no ha hecho algo diferente al pasado, ni ha obtenido resultados mejores (incluso hasta peores en algunos estados), ha logrado evitar los titulares de "guerra" que caracterizaron a la administración pasada.

Pero donde realmente brilla la maquinaria mediática de Los Pinos es en el área económica, en dónde las escalofriantes cifras no parecen haber sido suficientes para frenar el optimismo de inversionistas extranjeros sobre el futuro del país.

En parte, la administración lo ha logrado porque han hecho uso de astutos trucos matemáticos.

Por ejemplo, en el reciente difundido Plan Nacional de Infraestructura (PNI) la administración asegura que durante los próximos años se invertirán 7.7 billones de pesos en infraestructura, un estupendo 132% más que la administración pasada.

Pero, como siempre, el diablo está en los detalles.

Para comenzar, el nuevo PNI incluye entre sus cifras a la inversión privada, algo que Calderón, por tratarse de un plan de gobierno, no hizo.

De hecho, la comparación es aún más engañosa porque una porción importante de la cifra de inversión privada no es en forma de asociaciones público-privadas para proyectos específicos, sino que se agregan por arte de magia.

Por ejemplo, se contemplan 507 millones de pesos de inversión privada "detonada gracias a la Reforma en Materia de Telecomunicaciones" y otros 112 millones de "hoteles, marinas y campos de golf" que -con o sin PNI- la iniciativa privada tiene pensado construir.

Resulta obvio que, en aras de lograr una comparación más equitativa con el plan pasado, necesitamos eliminar la cifra de inversión privada (2.8 billones de pesos) del cálculo, llevando el alza contra la administración pasada a un 46%.

Pero la ingeniera matemática no acaba ahí.

El nuevo PNI incluye tres sectores adicionales a las reportadas en el pasado, cuyos programas difícilmente se pueden catalogar como "infraestructura" en el sentido tradicional de la palabra.

En el sector Desarrollo Urbano y Vivienda todos los "proyectos" corresponden a programas sociales y de apoyo para créditos hipotecarios. Se podría argumentar que estos indirectamente crean infraestructura, pero el salto resulta difícil.

Además, estos programas ya existían desde la administración pasada y por algo jamás se han contabilizado como "infraestructura". Si quitamos ese tanto de programas sociales, el incremento se transforma en una caída de 9% contra el PNI de Calderón.


En cuanto a "infraestructura" turística se refiere (otro sector nuevo), uno de los proyectos más grandes, de 6 mil millones de pesos, consiste en rellenar de arena las playas que se han erosionado, ¿Infraestructura?

Tras una lectura detallada del nuevo PNI resulta evidente una cosa: la administración es especialista en acaparar los reflectores. Las aparentemente enormes cifras fueron acompañadas por elogios de más de uno y lograron posicionar al gobierno como un impulsor histórico de la infraestructura.

No obstante, la táctica de impresionar y decepcionar puede resultar contraproducente, porque ni el más astuto mago podrá esconder durante todo el sexenio cifras económicas como las que hemos presenciado hasta hoy.

De no cumplirse las promesas en seguridad y economía que tanto se ha esforzado en difundir, el PRI tendrá que lidiar en las próximas elecciones con un electorado que no le va creer ni la hora.

lunes, 5 de mayo de 2014

Sobre Cuarón

Al menos el éxito y talento de Alfonso Cuarón no lo han alejado de sus raíces mexicanas. Como la gran mayoría de mis co-nacionales, el cineasta insiste en culpar a otros por sus omisiones.

Como ya todos sabrán, el director "retó" al Presidente a que le contestará 10 preguntas sobre la Reforma Energética, mismas que le fueron aclaradas unos días después por medio del fiel soldado del presidente, Luis Videgaray.

El problema con todo este espectáculo es que tiene por todos lados síntomas de la tipica quejumbrosa política mexicana.

Para empezar, no es responsabilidad, aun y cuando no está de más, del ejecutivo explicar las reformas que promulga siempre y cuando todo ciudadano tenga acceso a su representante. Es más, para eso se supone que está el Congreso.

Todas las preguntas que hizo el ciudadano Cuarón se pueden contestar simplemente buscando el decreto en el Diario Oficial de la Federación o inclusive entrando al sitio oficial que habilitó la Presidencia, dónde se pueden consultar todas las iniciativas de leyes secundarias.

La realidad es que a Cuarón, como a muchos mexicanos, simplemente les da flojera meterse en los detalles. Es válido, no hay suficientes horas en el día para trabajar y leer cada fragmento de ley que sale del Congreso, pero eso no es culpa de nadie más que uno mismo.

En la respuesta a la respuesta a la respuesta, Cuarón argumenta también que los medios,
"principalmente la televisión, jugaron un papel pobre negándose a promover y alentar un debate público, evitando las voces críticas y limitándose a reproducir la narrativa oficial"
Los medios pueden y deberían poder reproducir la narrativa que se les antoje. Ahora, si no estas de acuerdo, no veas Televisa o incluso organiza un boicot.

La realidad es que si realmente tuvieras interés de seguir de cerca el debate energético existe el canal del Congreso y muchísimos medios de análisis serios como el Instituto Mexicano de la Competitividad, que lleva ya años publicando estudios sobre el tema.

En una sociedad democratica funcional, no necesitaríamos esperarnos a que pasen las reformas en el Congreso para después decir que "nadie nos dijo". El Congreso existe solamente para eso: debatir, hacer todas las preguntas que gustes a quien gustes y presionar para que la Reforma se apruebe o no.

La idea de quejarnos de que no hubo debate es como el niño que tras romper el jarrón se escuda en que nadie lo estaba supervisando. Ya estuvo bueno con culpar a otros por nuestra falta de cultura democrática.
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Opinión.

domingo, 20 de abril de 2014

jueves, 3 de abril de 2014

¿Los límites a la propiedad privada?

Hoy recibí un correo algo peculiar: IRIN está en proceso de "evaluar un plan de negocios" con el fin de poder mantenerse a flote durante el 2015. Para quienes no saben, IRIN (Integrated Regional Information Networks) es una agencia de noticias especializada en crisis humanitarias, creada a partir de la falta de información que se observo a nivel mundial en la víspera del genocidio de Ruanda. Es en realidad un "proyecto" de OCHA (la agencia de la ONU encargada de coordinar las misiones humanitarias) y por lo tanto recibe sus ingresos de esta organización y sus principales donadores (DFID, Gobiernos, etc).

Sin embargo, las finanzas están apretadas en la ONU y han decidido no autorizar presupuesto más allá de este año, de acuerdo con el comunicado oficial.

Ante la situación, la agencia asegura que están estudiando "planes de negocio", aunque eso signifique básicamente pedir sin parar a almas caritativas como yo. Es decir, en el mercado no parece haber demanda por estas noticias a pesar de que parecen ser increíblemente útiles para quienes defienden la idea de tener una agencia fuera del "mainstream" (IRIN inclusive ha ganado premios internacionales por cubrir la epidemia del SIDA extensamente).

Si es "útil" (basándonos en lo que dicen los expertos) pero nadie quiere pagar por ello, ¿Se trata entonces de un bien público (y por lo tanto debe subsidiarse por medio del tesoro público)? ¿Es la mala cara del capitalismo privar a la humanidad de noticias con sustancia?

En realidad el problema no está en la propiedad privada o el capitalismo, sino justamente en el ambiente que los subsidios han creado alrededor de los "mercados" de caridad.

Claramente IRIN provee un servicio útil para alguien: las propias organizaciones de caridad. Al informar a la ciudadanía, los medios crean demanda por los servicios de una organización de caridad. Nadie donaría a solucionar un problema del que nunca han escuchado, pero cuando un desastre natural (aunque sea relativamente pequeño) es transmitido fuertemente por los medios, las donaciones fluyen.

Bajo esta manera de verlo, tiene excelente sentido que las ONG's demanden una agencia especializada en noticias humanitarias, y con el ello estaría IRIN en un nicho de mercado bastante cómodo.

La tragedia está en que jamás se les ha permitido a las ONG's siquiera asemejarse a empresas privadas. Se les recorta a niveles mínimos inversiones que otras organizaciones harían sin pensarlo, por ejemplo en comunicar su valor o en diferenciar su producto. Los generosos subsidios de gobiernos y organizaciones mundiales tampoco ayudan, por que han creado entes que solamente saben pedir pero no competir por un pedazo de su mercado (aun y cuando estemos hablando de donaciones).

En realidad espero que IRIN encuentre una manera de comercializar su aportación a la humanidad, pero no me sentiría extrañado ni triste si las circunstancias no se lo permitieran.

La culpa no es del capitalismo o la propiedad privada, sino de un sistema que se empeña en ver con ojos moralistas a las empresas. La realidad de la situación es que los subsidios públicos, en presunto favor de la caridad, a la larga nos han hecho más difícil lograr las metas sociales que muchos compartimos.
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Opinión. 

sábado, 15 de febrero de 2014

Temor a las Cuentas

Esta columna se publicó el viernes 14 de febrero en Reporte Índigo. _________________

Prácticamente toda actividad productiva en el mundo se rige hoy por métricas, indicadores, estados de resultados. No es difícil encontrar en pláticas casuales con cualquier directivo o gerente la queja que “se la pasan viendo números”.

Aquello no es casualidad: mediante la adaptabilidad que impone el mercado, las empresas se han dado cuenta que llevar las cuentas vale mucho la pena, porque los ayuda a tomar decisiones, invertir de manera óptima y hasta esquivar problemas catastróficos.

Lástima, para quienes pagamos impuestos, que en el mundo surrealista de la administración pública suceda lo contrario.

Tal vez por ignorancia (esta administración federal brilla por la ausencia de gente con experiencia en el sector privado) o mera conveniencia política, han sido muchas las ocasiones en la que se prefiere la opacidad a la honestidad de los datos (basta con recordar la, increíblemente difícil de explicar, “Cruzada Contra el Hambre”).

Pero la más reciente es sin duda una de las más preocupantes: suspender la Prueba Enlace durante el 2014, por el típico tecnicismo legal mexicano.

Con la promesa de que el INEE diseñará un súper modelo de medición, quienes gobiernan (sea cual fuese su secretaría) están dejando a México con menos herramientas para mejorar la educación.

Ahora, ¿en base a qué vamos a destinar los recursos para escuelas que antes se transferían en base a los resultados de Enlace? ¿Favores o preferencias políticas?

Si bien no era perfecta, la continuidad que ofrecía la prueba Enlace al menos ayudaba a discernir en qué lugares se está traduciendo la inversión en aprendizaje, y después aprender de sus técnicas.

Es claro que desde el punto de vista de nuestro secretario de Educación, un abogado que ha estado en la administración pública toda su vida, no se trata de un tema prioritario.

No obstante, quienes viven y trabajan con datos comprenden que no hay nada más valioso que la continuidad. Más aún, ocho años, lo que se ha aplicado la prueba Enlace en el país, apenas es un ligero vislumbrar en cuanto a evaluar políticas públicas se refiere.

De hecho, si la manera para medir a alumnos diseñada por el INEE resulta ser muy diferente a la prueba Enlace, todo el esfuerzo hasta hoy habrá sido prácticamente en vano.

Es sencillo: no existe razón suficientemente buena para no aplicar la antigua metodología de evaluación mientras llega la nueva.

Es buena señal que algunas organizaciones civiles están levantando la voz, pero más que quejarnos, la realidad es que mientras no les cueste sus trabajos (como sucede en cualquier empresa), los gobernantes de este país continuarán siendo un triste ejemplo de analfabetismo estadístico.

martes, 11 de febrero de 2014

Crisis Autoimpuesta

El INEGI dio a conocer hoy el indicador de la actividad industrial en México durante Diciembre del año pasado. Salvo el sector construcción, el dato no fue generalmente muy alentador, considerando lo que estimaciones de analistas habían previsto. En el flash semanal de estudios económicos de Bancomer (emitido antes de que se diera a conocer la actividad industrial) se resalta lo que podría ser un “buen” dato (considerando el pésimo año que hemos tenido):

“Esperamos que el indicador de la actividad industrial de México reporte un crecimiento mensual de 0.7%, lo que representaría un crecimiento anual de 1.04%, (Ajustado a Estacionalidad)”

Principalmente, por la siguiente razón:“Debido al crecimiento mensual de la producción industrial de los EE.UU. en diciembre (0.5% m/m)"

No obstante, la verdadera tasa de crecimiento y-o-y ajustada por estacionalidad acabó siendo -0.4%, un giro de 180 grados contra lo pronosticado. ¿Será que simplemente ya no estamos tan unidos al ciclo productivo de nuestro vecino del norte?

Si tomamos la correlación de los últimos 12 meses y graficamos el dato de los últimos 4 años (cada punto es la correlación entre la tasa de crecimiento de la actividad industrial de ambos países en los 12 meses previos), obtenemos un resultado bastante intuitivo:


¿Quién fue el de la mayoría de las tasas negativas? México:


Generalmente soy algo escéptico sobre lo que el gobierno puede o no hacer para que la economía crezca, pero resulta al menos interesante que los meses dónde se revirtió una tendencia histórica fueron justamente los meses de cambio de administración.

Los datos son claros: a pesar de que nuestros vecinos despegan, algo sucede en México que nos mantiene en una perpetua parálisis.
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Fuentes:
INEGI, Fred Fed, Estudios Económicos BBVA.

martes, 4 de febrero de 2014

La Desigualdad y el Debate Migratorio

Incontables son las ocasiones en las que políticos de toda inclinación ideológica han postulado acabar con la desigualdad. De hecho, estaría dispuesto a apostar que ningún país en América Latina ha resistido la tentación de elaborar al menos una política pública con el fin de "acortar las brechas" entre ricos y pobres.

La desigualdad hoy en día es un tema visto y discutido en los términos de justicia, derechos y garantías.

Los principales creyentes en el virus de la desigualdad tienden a ser los de inclinación de izquierda, que asumen que sin la ayuda del estado como saqueador legal de los ricos, los pobres no tienen oportunidad de avanzar. Los de derecha, por contrario, asumen que los que se encuentran al final de la distribución de ingreso simplemente no han sido suficientemente trabajadores.

Ahora bien, hay dos maneras de acabar con la desigualdad: haciendo más ricos a los pobres o más pobres a los ricos. La izquierda por lo general intenta con la segunda, prometiendo que la menor riqueza de unos compensará la nueva prosperidad alcanzada por los demás. El problema es que el mecanismo de transmisión, ya sea por ineptitud, corrupción o por la simple complejidad del problema siempre termina fallando, llevando a los desastres económicos que hoy conocemos como Argentina y Venezuela.

La derecha generalmente intenta hacer más rico al pobre, premiando al capital (que se asumen es generado por trabajo honrado). Esto sin embargo, puede también fallar de manera dramática si se ignoran fallas de mercado que impiden que el trabajo duro y honrado se traduzca en capital. Entonces esas fallas estarían solamente reforzando la desigualdad.

Sin embargo, existen dos problemas con los paradigmas de ambos espectros políticos: asumen que el estado logrará hacer algo (cosa que la experiencia puede refutar fácilmente) y toman por hecho que a mayor desigualdad, peores condiciones, sin considerar las causas detrás de tal.

Como argumentan en esta entrada de Rand, es muy diferente si un país tiene mucha desigualdad por diferencias en hábitos de trabajo, emprendedurismo, innovación o productividad a si lo tiene por nepotismo, corrupción, fraudes o faltas de oportunidad.

En el primer caso, la desigualdad no es mala, pues es el resultado de diferentes valoraciones que las personas le dan al trabajo. En un lugar así, todos logran un nivel similar de felicidad pues los "flojos" intercambian dinero por ocio porque esto los hace más feliz. Este tipo de desigualdad "buena" también tiene el poderosísimo incentivo de hacer que cada nueva generación trate de innovar para alcanzar a los altos niveles de ingreso. El trabajo y la eficiencia se premian.

Por contrario, en el caso de una desigualdad "mala", los incentivos sin duda terminan por inclinarse hacía el lado del saqueo y el robo de los que más tienen, (ya sea legal o ilegalmente).

En el State of The Union (discurso que da el Presidente de E.U. cada año), Obama habló de la creciente desigualdad, obligando a sus oponentes a alegar que la desigualdad que existe en el país es "buena" en el sentido descrito anteriormente.

Pero bien valdría la pena observar detalladamente a un segmento de la población estadounidense donde eso no es cierto: los indocumentados. La brecha en ingreso entre un americano de etnia blanca y un inmigrante no se debe a talento, esfuerzo o inteligencia, sino a barreras legales casi imposibles de vencer. Mientras uno puede acceder a créditos para estudiar una carrera o poner un negocio, el otro gasta algunas veces hasta los ahorros de su vida para evitar ser deportado.

Lo curioso en este caso es que quienes mejor dicen entender los beneficios de una desigualdad basada en las oportunidades parejas, son los principales creyentes en un sistema legal que crea barreras para millones de personas honradas y trabajadoras.

Convertir la "mala" desigualdad a la que están sometidos los indocumentados en Estados Unidos en una "buena" debería ser el tema fundamental del debate migratorio, abriendo la puerta a una amnistía casi total.

Que millones de personas tengan la genuina oportunidad de progresar en base a su esfuerzo e inteligencia tendría impactos económicos enormes para ese país. Solamente faltan convencerse ellos mismos.
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Wolf, Godges (2012). Rand. Link.
Opinión.

martes, 28 de enero de 2014

Book review: The Blue Sweater

Hace tiempo termine el bestseller "The Blue Sweater" por Jacqueline Novogratz y siempre quise hacer una pequeña critica/comentario sobre tal. 

Para comenzar, lo bueno. El libro se lee más como anecdótico, contando en primera persona algunas historias de la protagonista en su viaje por salvar al mundo. Me gusto especialmente las barreras que describe entre ella (estadounidense blanca) y las personas a las que quería ayudar en África. Creo que en pocas ocasiones se habla de lo difícil que es llegar a dictar soluciones, aun y cuando (que rara vez lo es) están probadas de tener buenos resultados.

Kudos también a las imagenes que pinta de los lugares a los que fue y de la refrescante perspectiva sobre el conflict en Ruanda. 

Pero más que un libro sobre políticas públicas, es una historia bonita, hasta en ocasiones egocentrica y generalmente escrita para ese cluster tan bien catalogado en la serie "Community" del estadounidense "revolucionario" pero totalmente ingenuo. Trata de inspirarme, pero me lleva como consecuencia a tratar de esquivar los clichés para encontrar algo de sustancia. 

Los datos son casi inexistentes y se reemplazan por una serie de dogmas que hablan mal de la supuesta "experta" en filántropia. 

Quizá es un libro de otra época: habla amores de Grameen Bank y del microcredito y condena, aunque muy ligeramente, a quienes no concuerdan con su visión, actitud que hoy en día conocemos como equívocada.

Y lo peor: termina hablando de como la versátil protagonista vivio 9/11, como si el mundo rodeara alrededor de lo que sucede en "América". 

En corto, ¿Recomendaría el libro? Depende para qué. Si tu intención es aprender sobre nuevos, probados y aplicables métodos para ayudar a otros, te diría que te conviene más otro libro (Easterly, of course pero también Duflo o incluso Moyo). Sin embargo, si quieres entretenerte, esto es perfecto: puedes leerlo muy rápido (porque asume que jamás hemos leído algo técnico) y está lleno de historias interesantes y conmovedoras (si te gustan además en el extremo inspiracional, te deleitaras). 

sábado, 11 de enero de 2014

El Privilegio de Endeudar

Una parte de esta entrada se publicó el viernes 10 de Enero en Reporte Indigo (link). 
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Justo debajo de nuestras narices, mientras debatimos y nos desgastamos por las reformas energéticas y fiscales, están abriendo la caja de pandora 32 mexicanos que parece importarles poco lo que sucederá con el futuro económico del país.

Son nuestros elegantes gobernadores, que cada día que pasa aprenden nuevos trucos políticos para gozar de más privilegios y menos responsabilidades.

Ya sea persuadiendo, escondiendo o mintiendo, salvo contadas excepciones, la mayoría han logrado endeudar a las próximas generaciones de sus compatriotas a cambio de una nómina más gruesa y en muchos casos, una lujosa vida personal.

Entre el 2008 y 2011, la deuda de los estados creció a una tasa real de 67.9 por ciento, de acuerdo con un análisis de la Auditoría Superior de la Federación en el 2012. En cambio, durante el mismo periodo, las remuneraciones reales promedio de los mexicanos comunes y corrientes han incrementado tan solo 3.95 por ciento.

Y todos los partidos son culpables, evidencia de que se trata de un problema de incentivos, más que de ideología política.

El “austero” PRD de Lopez Obrador incrementó en 51% la deuda del gobierno del distrito federal desde el principio al fin de su mandato. En Sinaloa, el “conservador” PAN emitió 40% más deuda en el segundo año de la administración de Mario Lopez Valdez, y ni se hable del “pragmático” PRI, que logró sorprender a un país entero con una deuda escondida en Coahuila.

Este último partido también cuenta entre sus filas al gobernador de Veracruz, estado en dónde hace apenas 5 años los pasivos eran 4 veces menores a los actuales.

Pero además de gastadores, los 32 tlatoanis modernos destellan por su falta de transparencia y vergüenza.

El caso más reciente es el de Rodrigo Medina, gobernador por el PRI en Nuevo León, que vetó una ligerísima ley de transparencia y deuda pública propuesta por los partidos de oposición en el Congreso local. Congreso que, vale la pena recalcar, dejó de ser Priista en las elecciones pasadas en gran parte por los hábitos de gasto y la negligencia del gobernador en temas prioritarios como la seguridad.

Entre otras cosas, el mandatario estatal se niega a “informar sobre el destino, plazo y tasas de los préstamos a contraer'”, dar a conocer “las cuentas tanto del estado, los organismos descentralizados y la deuda con proveedores'” y limitarse a un tope de deuda sustancialmente por encima del reportado hace apenas unos meses.

Es decir, además de poder adquirir deuda a nuestro nombre, este servidor público se niega a decirnos para que piensa usarla, cuanto nos costara y ni siquiera cuanto exactamente debemos.

¿Qué hemos recibido a cambio, quienes pagaremos esa deuda?

Para empezar, un aparato burocrático más grande. En promedio, casi 7 de cada 10 pesos que gastan los gobiernos estatales van a pararse a cuenta corriente, es decir nominas y beneficios personales.

Lo que significa que ahora los ciudadanos, hasta quienes cuidamos nuestro dinero responsablemente, no solo 'donamos' hasta un tercio de nuestro salario a mantener a servidores públicos, incluyendo sus viáticos y comidas en restaurantes, sino que además estamos endeudados por muchos más años de los que dura una administración.

Desde luego el clan de gobernadores argumentará que los resultados, y no el destino del gasto, es lo
importante. Pero en ese aspecto, también dejan mucho que desear.

Regresando al ejemplo de Nuevo León: desde el 2005 hasta el tercer trimestre del año pasado, tiempo en el cual la deuda pública conocida se multiplicó por más de 4, la cantidad de personas que no contaban con ingreso laboral suficiente para adquirir una canasta básico incrementó en 25 por ciento, de acuerdo con datos del CONEVAL.

Uno no necesariamente causa al otro, pero si la excusa para el alto endeudamiento es reducir la pobreza, debimos de haberle cerrado al gobierno sus fuentes de endeudamiento hace muchos años.

En lugar de ello, los ciudadanos de Nuevo León son testigos de que su dinero fue a financiar obras multimillonarias que no necesitaban, como una torre administrativa, un canal artificial meramente recreativo y un Foro de Cultura que dejó mucho que desear.

El escándalo, es doble: nuestros gobiernos estatales no solamente gastan ineficientemente nuestro dinero sino que además nos obligan a pagar cada vez bajo peores condiciones pasivos que ni queremos.

Pero de mucho podemos culpar a los gobernadores menos de falta de perseverancia. Ni el crimen organizado, los grupos de autodefensa, crisis económicas mundiales, maestros en huelga o el creciente descontento social hacia ellos han logrado quitarles su mayor motivo de orgullo: el privilegio de endeudar a su gusto a millones.

domingo, 5 de enero de 2014

Documentales para Dominguear

Unos buenos documentales producidos por la BBC sobre dos de mis artistas favoritos, para los que sufrimos de vacio dominguero:

Sobre J.M.W. Turner:



Sobre Rothko:


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jueves, 26 de diciembre de 2013

Navidad, Aguinaldos y Productividad

¿Seríamos más pobres sin los aguinaldos? ¿Estaría peor “la economía” sin estos?

La mayoría de las personas suelen opinar que los aguinaldos son un “motor” para la economía y por lo tanto son algo beneficioso. Sin embargo, tras un poco de reflexión podemos asegurar que no son tal cosa y que tal vez incluso todo el fenómeno de la navidad (fuera de su componente religioso o emocional) es hasta perjudicial en términos económicos.

Por uno, es necesario entender que los sueldos -de hecho cualquier transferencia económica de parte de una empresa a un trabajador- provienen directamente de la productividad del segundo. Uno no puede argumentar que el aguinaldo no es un sueldo, simplemente que este se da en una cierta época del año. Es lo equivalente a que te descuenten una porción por mes de tu sueldo, te la ahorren y te la den en navidad. ¿Qué sería sin una ley que regule el aguinaldo? Simplemente las empresas pagarían ese “extra” de manera diluida puesto que el pago anual por la productividad sería el mismo.

Recordemos que el mercado está en equilibrio con la existencia del aguinaldo y que las empresas toman las decisiones de contrataciones también en base a esto, por lo que el argumento de que estas simplemente no pagarían ese “extra” no es válido, puesto que eventualmente se llegaría al mismo equilibrio con o sin el pago anual grande.

Ahora, ¿Qué tiene de mejor o peor que el dinero que obtenemos por nuestro trabajo no sea diluido sino dado de un solo golpe al final del año?

Una serie de estudios de economía del comportamiento (y la simple experiencia de todos) pueden atestiguar a que tomamos mucho peor decisiones económicas con una cantidad relativamente grande de dinero (todavía más si se ve como un “regalo” de fin de año).

En pocas palabras, es fácil terminar gastando en cosas que no son óptimas desde el punto de vista económico del individuo tales como regalos innecesarios, viajes costosos, etc. Recalcaré el punto de que depende del individuo: para mí un auto deportivo es algo inútil, pero hay personas que disfrutan mucho tenerlos. El individuo que disfruta del coche está actuando de manera óptima si gasta su aguinaldo en uno, sin embargo si yo lo hago, estaría usando el fruto de mi trabajo de manera ineficiente.

Es decir, una condición necesaria para la eficiencia es que el individuo gaste consistente a sus gustos. Pero gracias a nuestra manera de reaccionar a un “regalo” (en este caso el aguinaldo) se termina por romper esa consistencia y acabamos gastando nuestro dinero en cosas que nos hacen menos feliz que el óptimo.

Desde el punto de vista global (al que aluden quienes argumentan que la navidad es un “motor” de la economía), tampoco tiene mucho sentido: no se está creando productividad per se por el hecho de gastar lo que ya se ganó por la productividad de todo el año. De hecho, considerando que esa misma proporción de gasto anual podría hacerse de manera más eficiente, incluso podríamos (aunque habría que estudiarse más de fondo) decir que la navidad es perjudicial para el crecimiento de la productividad y por ende del bienestar general.

Claro, todos los argumentos previos asumen que la navidad por si sola (las posadas, cenas familiares y comida que caracteriza a esta época del año) no aportan a la felicidad del individuo. Si como sociedad valoramos más estas segundas que el costo de perder eficiencia económica, entonces estamos actuando de manera racional. 

Es decir, si uno asegura que la navidad es algo bueno, no está necesariamente equivocado, solamente que el argumento económico no se debe usar para tal tarea.
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Opinión.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Consejos de Lloyd

El siguiente video, de una platica de Lloyd Blankfein, CEO de Goldman Sachs, está bastante interesante por la perspectiva de tan importante personaje. Entre los puntos más acertados y que llamaron mi atención:
  • La facilidad con la cual "trazamos líneas rectas" para ser exitoso pero solamente después de llegar del punto A al B. Aunque en realidad nada es "recto".
  • La importancia de ser una persona interesante.
  • La carga de las personas que nacen con privilegios (la baja confianza en sí mismo). 
  • La ventaja de manejar una empresa como un "partnership" por encima del modelo del corporativo.
Recomiendo verlo, vale mucho la pena:

sábado, 26 de octubre de 2013

Economía de la Frontera con E.U.

Entre los pésimos indicadores económicos que han salido a relucir sobre la economía mexicana en los meses pasados, cabe mencionarse que la manufactura, principalmente influenciada por las exportaciones, ha mostrado signos relativamente positivos. Es decir, la economía mexicana no está oficialmente en recesión solamente por esta dinámica que mantenemos de comercio con nuestro principal socio.

Sin embargo, ningún solo indicador por sí mismo puede resumir toda la actividad fronteriza. Comúnmente tenemos que tomar datos de estados o actividades y hacer algunas extrapolaciones. Si los estados que comparten fronteras nacionales fueran un país, los datos sobre este serían increíblemente escasos, a pesar de que producen mucha actividad económica en conjunto.

En esta entrada me gustaría dar a conocer un monitoreo que espero estar haciendo relativamente seguido de indicadores de la frontera sur de Estados Unidos (y Michigan también por su alta correlación con los estados de Nuevo León y Coahuila). Es uno de los primeros intentos por programar con R, por lo que pido paciencia a los más experimentados y disculpas a los diseñadores y artistas por las gráficas poco estéticas.

Recopilando información con el paquete de 'quantmod' en R, baje los 151 indicadores que considero reflejan la dinámica de la economía fronteriza (la cantidad de indicadores es arbitraria). La mayoría son tasas de desempleo por condado, tasas de inflación general por metrópoli, índices de precio de casas, indicador coincidente y adelantado por estado e importaciones a nivel capítulo de todo el país. Estas últimas, estoy consciente, que pueden no ser las más útiles, puesto que se puede importar también de otros países que no sean México.

Primero, se calcula si el indicador está por encima del promedio de los últimos 12 meses, en cuyo caso el indicador sería mayor a 1 en el eje “y“ y después, la cantidad de desviaciones estándar de diferencia entre el dato y el promedio. Por ejemplo, si el indicador “i“ en Septiembre fue de 120, el promedio de los últimos doce meses es de 100 y la desviación estándar de 10, entonces el indicador estará en el cuadro derecho superior (valor x: 1.2, valor y: 2). Posteriormente se saca la inversa de los datos con dirección contraria (baja tasa de desempleo es un dato positivo, por ejemplo). Los precios de las casas no les hago transformación, (asumo que entre más crecen, mejor), pero obviamente esto puede ser debatible.

Naturalmente, entre más indicadores estén en cuadro inferior izquierdo, podemos asumir una crisis severa, o al menos desaceleración. Lo contrario si están en el extremo superior.

¿Entonces cómo se nota el análisis hasta septiembre?


California parece estar en excelente estado, mientras que Arizona y Michigan están sufriendo notoriamente. El caso de Arizona es particularmente más notorio si vemos el mismo indicador un mes antes, ya que la mayoría de los indicadores pasaron de estar ligeramente por encima del promedio a debajo de este.

Texas pasó por lo contrario: de indicadores malos en Agosto a promedio en Septiembre.

Si segmentamos solamente las importaciones en el análisis, obtenemos que estas han estado cayendo menos que en el mes previo, aunque en general todavía están por debajo del promedio, algunas hasta casi dos desviaciones estándar.

Si vemos todo el agregado, pareciera que la situación en general está mejorando: los indicadores por encima del promedio de 12 meses pasaron de 66 en Julio a 82 en Septiembre.

Pero como en cualquier buen ejercicio de pensamiento, quedan dudas para las posteridad que quizás algunos puedan responder:

1) ¿Esta manera de medir indicadores es la más oportuna? Tal vez se noten las desaceleraciones generales, pero solamente por un mes particular, o después de varios de estos. Inclusive simplemente podría ser más eficiente usar un par de indicadores (o tal vez más, agregando indicadores mexicanos).

2) ¿Y si hacemos lo mismo con indicadores de empresas? Este y otros paquetes de R permiten sacar estados financieros, precio de acciones y demás de todas las empresas que cotizan en la bolsa. Me imagino que algunas tienen más intereses en la frontera sur e influyen más en la economía de México que otras.

3) En cuanto al script de R (que pueden bajar aquí), tengo una cantidad impresionante de dudas: ¿Hay una manera más eficiente de hacer esto? Particularmente en el caso de los unlist( ), y acomodar los datos en un data frame. ¿Conviene más hacer una función que englobe el lapply( )?

En fin, espero que con el tiempo y sugerencias se pueda mejorar la herramienta, con el fin de poder servir como una especie de indicador adelantado o de coyuntura, para tomar mejores decisiones los que compartimos destino económico con Estados Unidos.
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Fuentes:
Federal Reserve Economic Database (FRED)
Paquete R quantmod
Muchos blogs de R